La insuficiencia de actividad física, más el sedentarismo y la mala alimentación, son factores claves que derivan en obesidad infantil. El Instituto de Cardiología de Corrientes «Juana Francisca Cabral», analizó el impacto de los deportes en la edad temprana. Una de las autoras del estudio, Dra. Celeste López, habló en LA TARDE DE LA RADIO sobre el trabajo realizado. “Este no es el primer trabajo, sino que lo publicamos a nivel revista. Este va en relación con la actividad física, queríamos ver pacientes que practicaran deportes de moderada y alta intensidad. Dividimos en dos grandes grupos: púberes y no púberes. Queríamos ver cómo se desarrollaron. Lo que vimos es que si nosotros acumulamos mucho tiempo de actividad física, estos cambios estructurales y funcionales, van generándose en el cuerpo. Desde chicos ya hay alguna modificación no patológica, después cambia la estructura del corazón; en algún momento se atrofia porque es un músculo”, precisó.
El estudio consistió en una población de 800 chicos entre 6 y 16 años para identificar las modificaciones cardiovasculares en atletas que realizan actividad física deportiva sistemática, aún en edades tempranas. Concluyeron que estas diferencias comienzan en la etapa prepuberal, pero se intensifican durante la pubertad. “Los cambios más importantes se generan en el básquet. Tenemos que diferenciar que los chicos y adultos estamos muy sedentarios. El sedentarismo está muy ligado a los hábitos. Tenemos que tratar de que nuestros niños salgan a la actividad física por lo menos 1 hora por día. Tenemos que sobrepasar esa línea. Tener este detalle, es importante saberlo porque debemos saber lo que le pasa a nuestra población. Lo poco que hagan es mucho así que hay que dejar que los chicos hagan actividad; hay que dejarlos que no se queden quietos”, opinó.
El estudio fue realizado por Celeste R. López y Jorge O. Kriskovich Juré; y publicado recientemente en la Revista de la Federación Argentina de Cardiología.