La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó la primera muerte de un niño a causa de hepatitis aguda infantil. En total, como producto del brote en Europa y EEUU, se notificaron 190 casos, de los cuales el 10 por ciento debió ser intervenido quirúrgicamente para recibir un trasplante de hígado. Aún se desconoce el origen de las inflamaciones que sufren los pequeños en ese órgano, por lo que la comunidad médica y científica trabaja contrarreloj, con el objetivo de calibrar el diagnóstico y, de esta manera, especificar cuáles podrán ser los tratamientos más adecuados.
La hepatitis aguda infantil ya está presente en una decena de países y la OMS, en medio de una pandemia de covid-19 que parece retroceder en algunas regiones, levanta la guardia con el propósito de prevenir una futura epidemia. A Reino Unido (con 114 casos), se le sumaron Israel (12) por un lado y España, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Italia, Francia, Noruega, Rumania, Bélgica y Estados Unidos por otro con menos de diez cada uno. Aún no hay datos ni evidencia contundente que permita afirmar qué enfermedades previas predisponen a los individuos a afrontar de una peor manera el cuadro de esta hepatitis.
Al momento, en 74 de los 170 casos fue identificado un adenovirus (“F41”) similar a los que pueden producir cuadros respiratorios y gastrointestinales leves. “En los análisis de Reino Unido, en el 75 por ciento de los primeros 100 casos se detectó un adenovirus, que suele generar gastroenteritis, por lo que los cuadros clínicos que se están observando con los problemas hepáticos no son muy típicos de este virus en particular. La ictericia indica fallas en el hígado”, expresa Debat. “Al detectarse este adenovirus en una cantidad importante de los afectados, hace pensar a los especialistas que podría estar relacionado con él. Pero es confuso, porque los adenovirus, casi nunca generan hepatitis. Sería una rareza si así ocurriera, pero no podemos descartar nada”. acota Lozano.
Ante la merma en la propagación del Sars CoV-2, otros virus comenzaron a propagarse. Si los niños y las niñas, durante la pandemia de la covid, no desarrollaron defensas para este adenovirus, puede que en la actualidad presenten cuadros más graves. Algo similar, para citar un ejemplo local, podría estar ocurriendo con el virus sincicial respiratorio, con brotes que emergen antes de lo previsto. Asimismo, también están los investigadores que apuntan que en el presente hay más casos, porque –gracias a la pandemia– mejoraron las estrategias de vigilancia epidemiológica.
FUENTE: PÁGINA 12.