La Dra. Ana María Achitte visitó el programa PUNTO DE VISTA y se refirió al impacto que generaron las amenazas de tiroteos en distintas escuelas de la ciudad, además de analizar el reciente caso de Nahuá Santos Riquelme, el niño de 6 años hallado sano y salvo tras permanecer desaparecido durante varios días en un episodio investigado como violencia vicaria.
En primer lugar, la funcionaria judicial habló sobre las amenazas de tiroteos que circularon en instituciones educativas y reconoció que las primeras jornadas fueron de mucha tensión e incertidumbre tanto para las familias como para las autoridades escolares.
“La primera semana fue bastante compleja y hubo muchísima información. No se sabía muy bien cómo reaccionar desde cada escuela aunque destaco la rápida acción de los equipos directivos de convocar a los docentes quienes pensaron además en la protección de los menores”, expresó.
Achitte señaló que, a partir de estos hechos, comenzó un proceso de mayor concientización sobre problemáticas vinculadas al uso de redes sociales, subculturas digitales y el acompañamiento familiar en niños y adolescentes.
“Nosotros no crecimos con el uso del celular entonces debemos interiorizarnos cada vez con mayor responsabilidad. En general se dio un acompañamiento y estamos logrando crear conciencia; estamos hablando de muchos temas que antes se desconocían. Muchos no conocen en qué consisten las subculturas y ahora es posible trabajar sobre una base sólida”, indicó.
La asesora explicó además que el abordaje institucional estuvo enfocado especialmente en el rol de las familias y en la necesidad de acompañar emocionalmente a los estudiantes ante situaciones que generan miedo y ansiedad dentro de la comunidad educativa.
Durante la entrevista también se refirió al caso de Nahuá Santos Riquelme y explicó qué implica la violencia vicaria, modalidad de violencia de género que quedó expuesta en la investigación.
“La violencia vicaria es una forma de violencia de género donde el agresor utiliza a los hijos e hijas o seres queridos para dañar psicológicamente, manipular o destruir emocionalmente a la madre. Es una violencia ‘por sustitución’, donde el menor es un instrumento para perpetuar el maltrato hacia la mujer”, explicó.
Finalmente, Achitte remarcó la importancia de escuchar a niños y adolescentes en cualquier proceso judicial o institucional y advirtió sobre la responsabilidad que implica intervenir en este tipo de situaciones.
“Los equipos interdisciplinarios no eligen por sí solos, debe haber una mirada con perspectiva de niñez y adolescencia; es de muy mala práctica tomar una decisión sin escuchar al niño. Primero debemos tener el contacto y conversar con él. La escucha al niño no puede ser omitida”, cerró.