La Dirección de Discapacidad y el CIC priorizan evaluaciones de CI para tramitar el CUD

Desde la Dirección de Discapacidad y el Centro Integrador Comunitario (CIC) informaron que, ante la alta demanda, durante el primer semestre del año se abocarán casi exclusivamente a la realización de evaluaciones de coeficiente intelectual (CI), uno de los requisitos fundamentales para tramitar el Certificado Único de Discapacidad (CUD).

Desde el equipo explicaron que el trabajo se viene realizando desde el año pasado, pero que ahora se reorganizaron para optimizar tiempos. “Desde el año pasado acá en el Centro Integrador nos dedicamos a hacer el informe que nos da un CI para poder tramitar el certificado de discapacidad. Lo que vamos a hacer a partir de este semestre es abocarnos solo a esto: hacer la evaluación y los informes”, detallaron.

Indicaron que el proceso no es inmediato. “Se le administra un test a los niños en dos o tres sesiones. Después de eso tenemos que evaluar y recién ahí se redacta el informe. Esto nos lleva un tiempo”, explicaron.

Alta demanda regional

Además remarcaron que la demanda supera ampliamente al barrio. “No es solo acá. Vienen de escuelas especiales, de todas las escuelas de la ciudad y también del área rural. Incluso de lugares como Nueve de Julio y Tres de Abril. Todos vienen acá a pedir turno”, señalaron.

Frente a esta situación, decidieron priorizar la evaluación y redacción de informes de CI para el CUD. “Como es mucha la demanda que estamos teniendo, nos vamos a abocar a esto”, reiteraron.

En cuanto a la articulación institucional, aclararon que el CIC no otorga el certificado. “Nosotros entregamos el informe a los padres y después el hospital queda a cargo del trámite. Esto se eleva a la Junta Evaluadora que funciona en el Hospital El Salvador y ahí recién determinan si corresponde o no el CUD. No todos los casos corresponden”, precisaron.

El rango etario que atienden en el CIC es de 6 a 14 años.

Evaluación en primera infancia

Por su parte, Andrea, estimuladora temprana, explicó el abordaje en niños más pequeños. “Yo trabajo de 0 a 6 años. Los test que administro son diferentes porque son muy pequeñitos. Se hace una observación clínica y se aplican test específicos como el de Bailey o el ACT-TREK”, indicó.

Aclaró que en esa etapa muchos trastornos del neurodesarrollo no son evidentes a simple vista. “Si no hay una patología genética marcada, muchas veces no se ve. Por eso es fundamental la observación clínica y la anamnesis con los tutores”, señaló.

El trabajo se realiza de manera articulada con otras áreas municipales y con intervención de una trabajadora social. “Al ser una sala de atención primaria, es fundamental que sepan que está destinada a pacientes sin cobertura social y con extrema vulnerabilidad. La trabajadora social evalúa la situación socioeconómica”, remarcaron.

Prioridad para personas sin obra social

Desde la coordinación explicaron que la demanda creció considerablemente, en parte por el alto costo de las evaluaciones en el ámbito privado y por cambios en la cobertura de obras sociales.

“La demanda es impresionante. Además de las derivaciones escolares, vienen particulares porque el tratamiento es carísimo y las evaluaciones también”, señalaron.

Por ello, decidieron establecer criterios de prioridad. “Tenemos que filtrar un poco y darle prioridad a las personas que no tienen obra social y que presentan mayor vulnerabilidad. También se prioriza a la escuela especial y a la Dirección de Discapacidad”, indicaron.

Recalcaron que el informe de CI es solo uno de los requisitos para iniciar el trámite. “Acá se complementan los requisitos para obtener el CUD. Una vez que se completa la carpeta, se eleva a la Junta Evaluadora del hospital y ahí recién se define si corresponde o no”, concluyeron.