Tras los episodios de amenazas registrados en instituciones educativas de Bella Vista, directivos y docentes de distintos establecimientos participaron del programa PUNTO DE VISTA, donde compartieron cómo vivieron la situación puertas adentro de las escuelas y las medidas que comenzaron a implementar para resguardar a los estudiantes. En todos los testimonios hubo un mensaje en común: lo ocurrido debe ser tomado con seriedad y requiere una respuesta conjunta entre escuela y familia.
La vicedirectora del turno tarde de la Escuela N° 16 Pedro Ferré, Carolina Chamorro, explicó que después del hecho debieron actuar sin contar con un protocolo específico. “Seguimos con las acciones correspondientes. Luego de lo ocurrido nos comunicamos con las autoridades y nos dijeron cómo proceder porque no había un protocolo específico. Desde entonces estamos trabajando en la prevención y en la concientización”, señaló. En ese marco, comentó que una de las primeras medidas fue solicitar bolsos transparentes para los alumnos, iniciativa que, según destacó, tuvo una buena recepción por parte de las familias. “Este proceso es para cuidar a los estudiantes”, remarcó.
Por su parte, la directora del mismo establecimiento, Lorena Saladino, reconoció el impacto que provocó el episodio en la institución. “Nos sorprendió muchísimo porque uno piensa que en el nivel primario nunca ocurrirá”, expresó. Además, indicó que gracias al sistema de cámaras de seguridad pudieron identificar al estudiante involucrado. Sin embargo, insistió en que el acompañamiento de las familias es indispensable: “Necesitamos el apoyo de los tutores”.
Desde el turno mañana de la misma escuela, la vicedirectora Ingrid Cortéz contó que la comunidad educativa comenzó a reorganizar rutinas para reforzar los cuidados sin perder de vista la formación de los niños. “Nos arremangamos y comenzamos a hacer proyectos, a ver la manera de que el niño ingrese con un solo cuaderno”, explicó. Según detalló, los docentes impulsaron una propuesta para que cada estudiante lleve un único cuaderno por día, buscando simplificar el control en el ingreso. “Esto es un momento de precaución y nos tienen que acompañar porque esto lo hacemos por ellos”, sostuvo.
Una situación similar se vivió en la Escuela Normal. Su rectora, Teresa Fernández, relató la conmoción que generó el hallazgo de una amenaza escrita dentro del establecimiento. “Nos causó una gran conmoción, nos paralizamos porque nos avisaron que encontraron en el baño de mujeres esta amenaza”, recordó. La directiva explicó que inmediatamente dieron aviso a la comisaría y a la supervisión escolar para definir cómo continuar. “Al otro día se notaba el miedo y la angustia de muchos chicos. Es una situación que nunca vivimos”, afirmó.
En tanto, la asesora pedagógica Fernanda Serrano destacó la intervención del equipo interdisciplinario municipal para acompañar a la institución. “Ellos tienen talleres participativos donde se trabajan las emociones y poner en palabras lo que les pasa”, señaló. Aunque remarcó que la escuela viene abordando estas problemáticas desde hace tiempo, reconoció que la realidad actual exige redoblar esfuerzos. “La escuela siempre trabajó en emociones, pero pareciera que no alcanza y cada vez trabajamos más”, manifestó. También mencionó que la restricción del uso de celulares dentro del ámbito escolar representa uno de los cambios más complejos para los adolescentes.