LEY NICOLÁS: “NO PERSEGUIMOS EL CASTIGO DE LOS MÉDICOS SINO LA CONCIENTIZACIÓN”

Gabriela Covelli perdió a su hijo Nicolás Deonina en 2017 por un mal diagnóstico y tratamiento equivocado; el joven atravesaba un cuadro de meningitis viral y no recibió el tratamiento correspondiente.  “Perdí a Nicolás que tenía 24 años, fue en una operación y el médico no escuchó al paciente. Acudimos de forma temprana y él no vio los síntomas, inyectó sin hacer análisis e hizo un diagnóstico preventivo apresurado. Luego de tres días, le pedí que le haga análisis de sangre a mi hijo, porque no se iban los dolores, aún con los análisis, dijo que se le juntaron dos diagnósticos. Nicolás tenía una meningitis bacteriana, si él tenía recaudo, hubiera salvado la vida de mi hijo con un tratamiento antibiótico”, dijo Covelli, quien es fundadora de la ONG “Por la vida y la salud”, en DEBATE INTERIOR este viernes.

A Nicolás lo trasladaron desde Villa Gesell al hospital de Pinamar, donde le dijeron que tenía una contractura en la base del cráneo y le dieron de alta, pero fue ingresado en la clínica “El Bosque” por presentar exoftalmos bilateral y fue tratado con suero porque el médico le atribuyó este síntoma a una supuesta alergia; el resultado fue la muerte. “Nosotros somos de Villa Gesell y esto ocurrió en una clínica privada de Pinamar. Cuando Nicolás ya entró con daño cerebral irreversible, ahí lo atendieron como correspondía durante nueve días. El médico me dijo que tenía que hacer todo por protocolo aunque supiera que Nicolás iba a morir. En esta lucha, nadie persigue a los médicos porque los hay de excelencia y hay a los que agradezco por la humanidad con la que lo trataron. Demostraron cosas sencillas, son pequeños detalles que a uno le conforta el alma en un momento difícil”, contó.

La fundadora de “Por la vida y la salud” resaltó que los ideales de la ONG no persiguen el castigo de los médicos sino la concientización de la seguridad del paciente. “Es muy importante saber que existen médicos que desprecian la vida, como el que atendió a mi hijo y otros que aman su profesión como los que atendieron a Nicolás en sus últimos nueve días de vida. Es importante visibilizar la mala praxis y los errores del sistema de salud para poder cambiarlo. La OMS declaró en 2019 el día de la seguridad del paciente y los datos son alarmantes. Esto no es un problema de Argentina sino mundial. Si solo decimos fallas del sistema de salud, estamos diciendo que la responsabilidad es de nadie y cada uno tiene que hacerse responsable y tomar conciencia del cuidado de la vida y la salud”, señaló Covelli.

En 2021, Gabriela, presentó ante el Congreso el Proyecto de Ley Nicolás, que comprende cuatro cuestiones: Creación del tipo mala praxis médica, suspensión preventiva de la matrícula médica, historias clínicas encriptadas y creación de un registro de médicos imputados. “Esto me pasó y me cambió la vida. Cuando inicié la causa penal, hace cuatro años que estos litigando. Tuve la suerte que declararon 24 testigos y todos los médicos dijeron la verdad. El corporativismo médico mal sano no sirve. Hoy el médico en cuestión se encuentra doblemente imputado, una es la imputación subsidiaria por dolo eventual. El proyecto fue redactado en un principio por mí a partir de lo que pasó con Nicolás, lo mejoré y perfeccioné”, resaltó la abogada.

La Ley Nicolás busca establecer el marco jurídico, judicial, político e institucional para el pleno ejercicio del derecho a la vida y a la salud mediante un trato humanizado, que respete la dignidad del ser humano, indispensable en los servicios de salud. “La historia clínica es un derecho de los pacientes y muchas veces nos entregan tarde. Esto podría hacer que tengamos una historia clínica federal. Nos impulsa el amor y el dolor y nos impulsa que nadie tenga que sufrir la pérdida de lo más amado. Tenemos muchos niños y adultos que han entrado por cosas sencillas y han terminado en la muerte. No perseguimos el castigo de los médicos sino que la salud importe y sobre todas las cosas, que se pueda reconocer que por más títulos que tengamos, eso no nos hace mejor o peor persona”, comentó entre lágrimas.