A tres años del inicio de su tarea en el Puente General Belgrano, la organización Los Ángeles del Puente se consolidó como un referente en la prevención del suicidio y el acompañamiento de personas en situación de crisis. Su fundador, el pastor y contador Gustavo Almirón, dialogó con RADIO BELLA VISTA sobre el crecimiento del voluntariado, el preocupante aumento de las intervenciones y el trabajo de contención que realizan más allá del rescate.
Almirón aseguró que el balance del trabajo desarrollado es alentador por la cantidad de vidas que lograron salvar, aunque advirtió que la realidad que enfrentan es cada vez más compleja.
«Hoy llevamos 324 vidas salvadas. Por un lado hacemos un análisis positivo de haber tomado esta iniciativa para darle una oportunidad a tantas personas, pero también logramos visibilizar un problema que estaba presente en la sociedad y del que prácticamente no se hablaba», expresó.
Sin embargo, reconoció que las estadísticas continúan siendo alarmantes. «Es una situación crítica porque los suicidios han aumentado en todo el país y también crecieron nuestras intervenciones. En las últimas 72 horas estuvimos trabajando con seis personas y, lamentablemente, una de ellas terminó quitándose la vida», lamentó.
De una iglesia abierta a un voluntariado permanente
Almirón recordó que el origen del proyecto se remonta a 2018, cuando junto a su esposa, ambos pastores en la ciudad de Corrientes, decidieron mantener abierta la iglesia las 24 horas para brindar acompañamiento espiritual a quienes atravesaban distintas dificultades.
«Veíamos muchas crisis familiares y económicas. Queríamos que la iglesia estuviera disponible para acompañar a las personas y habilitamos un número telefónico para quien necesitara ayuda», explicó.
La llegada de la pandemia modificó por completo el panorama.
«Durante el aislamiento empezamos a notar que los problemas ya no eran solamente económicos o familiares. Comenzamos a recibir llamados por situaciones de depresión, autolesiones y suicidio. Era una realidad que no estaba en nuestro radar y que nos obligó a prepararnos para acompañar también ese dolor», recordó.
Cuando en 2022 comenzó el regreso paulatino a la normalidad, el equipo detectó un escenario aún más preocupante.
«Los datos mostraban que ya había más muertes por suicidio que por accidentes de tránsito, algo que históricamente había sido al revés en nuestro país. Desde entonces esa cifra no dejó de crecer», afirmó.
El Puente General Belgrano, un punto crítico
Como contador de profesión, Almirón explicó que antes de avanzar con cualquier iniciativa decidió conocer la dimensión real del problema en Corrientes.
«No existían estadísticas locales. Empezamos a buscar información junto a la Policía y al Ministerio de Salud y encontramos que el foco estaba en el Puente General Belgrano», relató.
La situación presentaba además una complejidad institucional, ya que el puente conecta Corrientes y Chaco e involucra la intervención de distintas fuerzas y organismos nacionales.
«Presentamos notas porque intervienen dos policías provinciales, Gendarmería, Vialidad Nacional y otras instituciones. No sabíamos quién debía actuar, pero mientras tanto los hechos seguían ocurriendo», señaló.
Ante esa realidad, el 6 de agosto de 2023 decidieron comenzar a recorrer el puente de manera voluntaria.
«Con el grupo que teníamos en ese momento empezamos a caminar el puente. Después todo lo que ocurrió ya es conocido por la sociedad», recordó.
De 250 a más de 700 voluntarios
Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por un pequeño grupo de personas fue creciendo rápidamente hasta conformar una red de asistencia permanente.
«Cuando arrancamos éramos unos 250 voluntarios. Hoy somos más de 710 personas, lo que nos permite cubrir prácticamente los siete días de la semana durante las 24 horas», destacó.
Ese crecimiento hizo posible sostener guardias permanentes y responder rápidamente ante situaciones de emergencia, además de fortalecer el acompañamiento posterior a cada intervención.
Un espacio de rehabilitación y acompañamiento profesional
Almirón explicó que el trabajo de Los Ángeles del Puente ya no se limita únicamente a intervenir cuando una persona atraviesa una crisis sobre el puente.
«El puente dejó de ser solamente un lugar donde prevenimos intentos de suicidio. También se transformó en un lugar donde mucha gente va directamente a pedir ayuda», explicó.
Frente a esa nueva realidad, la organización creó una casa de rehabilitación donde trabajan profesionales especializados en salud mental.
«Contamos con una psicóloga permanente, terapeutas familiares, especialistas en terapia de pareja y profesionales que acompañan las distintas crisis que atraviesan las personas según cada etapa de la vida», detalló.
El abordaje incluye adolescentes, adultos y personas mayores que enfrentan cambios importantes, como la jubilación o conflictos familiares, además de quienes atraviesan cuadros de depresión o pensamientos suicidas.
Asimismo, Almirón señaló que otro de los desafíos crecientes es el abordaje de los consumos problemáticos.
«También estamos acompañando a personas con consumos problemáticos, una realidad que aumentó muchísimo y que afecta a todas las edades, aunque especialmente a nuestros adolescentes», sostuvo.