La Argentina es el único país de la región, junto con Bolivia, que no logró controlar la transmisión vectorial (por la picadura de vinchuca) de la enfermedad de Chagas. Sí lo han conseguido países con sistemas de salud más precarios, como Paraguay, y también Chile, Uruguay y Brasil, a excepción de la vasta zona amazónica.
La médica infectóloga María del Carmen Bangher, habló en LA MAÑANA DE LA RADIO al respecto. “La Organización Panamericana de la Salud, viene trabajando desde 2005 con todos los países de Latinoamérica que son fuente de esta patología porque la parasitosis es oriunda de este continente. Dentro de ese marco, tenemos una república federal y las provincias siguen los lineamientos y son en cierto modo, autónomas. Corrientes ha certificado la eliminación de la transmisión vectorial y ahora va por la recertificación. Todos los equipos que se encargan del control del vector, van a volver a terreno y verán si las vinchucas están parasitadas o no. No todo el país está libre de transmisión vectorial», comentó.
La vinchuca no se enferma, pero transmite la infección: es hematófaga (se alimenta de sangre) y al picar a una persona o animal infectado adquiere el Trypanosoma cruzi (parásito que produce el Chagas), que viaja por el sistema digestivo del insecto. Cuando la vinchuca vuelve a picar a alguien no contagiado, defeca sobre la lesión y cuando la persona se rasca ingresa el parásito a su organismo.
Esta es la vía vectorial de transmisión, pero también existe la vía vertical o transplacentaria (de madre a hijo, la más frecuente hoy) y a través de las transfusiones de sangre, que se realiza bajo controles muy estrictos. Existe también la vía oral: en nuestro país es una rareza, pero ocurre en Brasil, especialmente a través de los jugos de frutas, como el açai, que pueden estar contaminados con el parásito.
«Desde que se implementó el Plan Nacer, se solicita a las embarazadas una batería de análisis para que el equipo de salud esté alerta por si el bebé nace con Chagas. Tres de diez de cada cien mujeres embarazadas, contagian a sus hijos. La vinchuca es parecida a una chinche, no todas están infectadas; si una persona encuentra, debe guardarla en un frasco para entregarlo a un laboratorio y de esa forma determinar si está parasitada. Son animalitos que les gusta la oscuridad y la humedad y aprovechan el silencio para tomar la sangre y así desplaza la materia fecal. No hay que matarlas, hay que guardarlas y entregarlas para que las puedan investigar», explicó.