Margarita Barrientos, fundadora del Comedor Social «Los Piletones», expresó su indignación y frustración ante la polémica por las mercaderías almacenadas que la justicia ordenó entregar al gobierno nacional. En PUNTO DE VISTA, Barrientos compartió su experiencia y los desafíos que enfrenta para mantener abiertos sus comedores y alimentar a miles de personas necesitadas.
«A nosotros nos causó mucha indignación, mucha bronca. Yo estoy en Santiago del Estero actualmente y tuve que cerrar un comedor por falta de alimentos. La Ministra nos rechazaba la carpeta sin siquiera recibirnos, lo primero que nos decía Tolosa Paz era ‘vos sos de Macri, que te ayude él’. La bronca principal que tenía fue el cierre del comedor porque no tenía cómo alimentar a la gente. Ahora lo volví a abrir y estoy contenta aunque tenga que trabajar doble», dijo Barrientos.
Barrientos recordó un episodio del año 2022 cuando recibió ayuda del presidente Alberto Fernández, que resultó ser mercadería de mala calidad. «En el año 2022, había ido a verlo al presidente Alberto Fernández y ahí me mandó 3.000 kilos de arroz y 10.000 kilos de yerba; esa mercadería estaba llena de bichitos y gorgojos y la polenta uno abría y salía telaraña de adentro. Yo saqué foto y se lo llevé a la Ministra. Después de eso, no me dieron más nada», contó.
La situación no ha mejorado este año, según Barrientos, quien expresó su preocupación por la falta de respuesta del gobierno. «Durante este año no recibimos nada, tampoco nos avisaron si recibiríamos o no. El hambre no espera, la gente está preocupada por la situación. Dejar pasar que se venza, no puede ser; tenemos que respetar a los seres vivos porque hay muchos chicos que comen y viven de lo que nosotros hacemos. Son alrededor de 10.000 personas las que asisten a los comedores. Es triste que sigamos sin poder darle el derecho a estudiar a la gente o a poder vivir dignamente», señaló.
Barrientos también denunció prácticas corruptas que agravan la situación. «Solamente pedimos en silencio, si nos dan bien y sino, que Dios nos ayude. Sé de casos que vendían la mercadería, algo que nos provoca indignación o por ejemplo ver camiones descargar en galpones donde ni siquiera existía comedor. No se imaginan cuánta impotencia nos provoca eso; a veces me pongo mal porque hay gente que viene muy temprano para retirar la comida y se va con las manos vacías y ahí uno tiene que improvisar para poder asistirlos», relató.
Con un tono de desesperación, Barrientos concluyó: «No somos cosas, no somos porquerías. Tal vez somos gente que trabaja mucho más que la gente que está en un sillón. Yo sé lo que es la necesidad porque la atravesé y entiendo mucho lo que la gente que asiste al comedor siente».