La cadena de electrodomésticos Musimundo concretó durante este fin de semana el cierre de varias sucursales en distintas localidades del NEA, en medio de una delicada situación financiera y una fuerte caída del consumo. En Bella Vista, el cierre de su tradicional local de la esquina de Buenos Aires y La Rioja dejó a más de cinco trabajadores sin empleo y volvió a encender las alarmas por la situación que atraviesa el comercio.
La crisis del consumo y las dificultades financieras continúan dejando locales vacíos y trabajadores sin empleo en distintas ciudades del Nordeste argentino. Esta vez, el impacto alcanzó a Musimundo, una de las cadenas de electrodomésticos con mayor presencia histórica en la región, que durante el sábado concretó el cierre de sucursales en Corrientes y Chaco, en una decisión que también se replicó en localidades de Misiones y Formosa.
En la ciudad de Corrientes capital, la empresa cerró cuatro puntos de venta ubicados en sectores estratégicos: Avenida Maipú y Avenida 3 de Abril, Avenida Cazadores Correntinos, la peatonal Junín y el local situado en inmediaciones del Centenario Shopping Mall. La medida se sumó a cierres registrados días atrás en otras localidades de la región.
El repliegue comercial se produce en un contexto de dificultades financieras que atraviesa el grupo empresario y que, según trascendió, incluye una importante deuda con entidades bancarias y otros acreedores. La situación se habría vuelto cada vez más difícil de sostener frente a la caída del consumo y las dificultades para refinanciar los compromisos asumidos.
Empleados recibieron la noticia y se despidieron de sus lugares de trabajo
Uno de los momentos más duros se vivió en la sucursal ubicada sobre la calle Junín, donde los trabajadores fueron notificados sobre el cierre del establecimiento.
Luego de recibir la comunicación, los empleados mantuvieron una reunión interna y posteriormente se despidieron del lugar en el que desarrollaron durante años sus actividades laborales.
El cierre de estos establecimientos no solamente representa la desaparición de puntos comerciales tradicionales, sino también la pérdida de puestos de trabajo en un contexto en el que la actividad comercial viene atravesando una fuerte contracción.
A esto se sumó otro dato que llamó la atención durante el domingo: el sitio web de Musimundo aparecía con un mensaje indicando que se encontraba “en mantenimiento”, por lo que momentáneamente no era posible realizar compras a través de la plataforma.
Una empresa golpeada por las deudas y la caída del consumo
El cierre de las sucursales se produce en medio de un escenario financiero complejo para el grupo empresario vinculado a la cadena.
La caída de las ventas, los costos operativos y las dificultades para hacer frente a las obligaciones financieras habrían acelerado el proceso de reducción de la estructura comercial.
En paralelo, Carsa, empresa radicada en Chaco vinculada a la operación de Musimundo, atraviesa un proceso de concurso preventivo de acreedores. Según la información difundida, en julio de 2026 la compañía recurrió a la Justicia chaqueña ante una deuda que supera los 63,5 millones de pesos.
El escenario financiero y el deterioro de las ventas terminaron repercutiendo directamente en la red de locales de la cadena, con un repliegue que ahora afecta a distintas ciudades del NEA.
Bella Vista también pierde una sucursal histórica
La situación tuvo su impacto directo en Bella Vista, donde Musimundo cerró las puertas de su tradicional local ubicado en la esquina de Buenos Aires y La Rioja.
Durante años, el comercio formó parte de la actividad comercial de la ciudad y fue un punto de referencia para numerosas familias que acudían al establecimiento para adquirir electrodomésticos, tecnología y distintos productos para el hogar.
La persiana baja del local representa ahora una postal diferente para una esquina tradicional de Bella Vista.
Pero detrás del cierre existe una consecuencia todavía más concreta: más de cinco trabajadores quedaron sin su fuente laboral tras la decisión de la empresa.
La noticia generó preocupación entre quienes conocían la actividad cotidiana del comercio y entre otros trabajadores del sector, en un escenario marcado por la incertidumbre económica.