Una situación de extrema gravedad generó alarma en la comunidad educativa de Santo Tomé, luego de que se detectaran mensajes en un grupo de WhatsApp de alumnos de primer año de la Escuela Técnica N°1 de Santo Tomé en los que se hacía referencia a un posible ataque armado dentro del establecimiento.
El hecho salió a la luz cuando una madre revisó el celular de su hijo y encontró conversaciones alarmantes entre los estudiantes. De inmediato, puso en conocimiento a las autoridades escolares. La rectora, Roxana Salgueiro, confirmó la situación y radicó la denuncia correspondiente, lo que derivó en la intervención de organismos provinciales.
Mensajes preocupantes y dudas abiertas
Según relató el periodista Caio Alegre, los mensajes incluían referencias a un supuesto tiroteo, posibles objetivos —entre ellos docentes— y hasta menciones vinculadas a la obtención de armas, con indicaciones de días y horarios.
Los involucrados serían alumnos de entre 12 y 13 años, lo que añade un nivel mayor de preocupación por tratarse de menores en etapa inicial de la secundaria.
Si bien el contenido completo de los chats no trascendió públicamente por la participación de menores, la situación ya tomó estado provincial y nacional, y es materia de investigación judicial.
Investigación en curso y falta de definiciones
El caso se encuentra ahora bajo análisis de la Justicia, que deberá determinar si se trató de una “broma” de mal gusto o de una amenaza concreta. Entre las líneas investigativas se evalúa:
- El entorno familiar de los estudiantes
- La posible existencia de armas en sus domicilios
- El acceso real a medios para concretar el hecho
- El contexto social y emocional de los menores
Además, se prevé la realización de informes socioambientales para comprender el trasfondo de lo ocurrido.
Inquietud en la comunidad educativa
Mientras avanza la investigación, la incertidumbre crece entre padres, alumnos y docentes. Algunos tutores decidieron no enviar a sus hijos a clases en los días posteriores a conocerse la noticia, mientras que otros relativizan la gravedad del episodio.
Uno de los puntos más cuestionados es la falta de comunicación oficial clara por parte de la institución. Hasta el momento, no se habría convocado a una reunión general con padres ni emitido un comunicado formal que lleve tranquilidad a la comunidad educativa.
También se mencionan reclamos previos de familias sobre el funcionamiento interno del establecimiento, lo que habría incrementado la tensión tras este episodio. Incluso, trascendieron versiones sobre una posible intervención por parte del Ministerio de Educación, aunque sin confirmación oficial.
Un caso que enciende alertas
Más allá de cómo concluya la investigación, el hecho abre interrogantes profundos sobre:
- El uso de redes sociales entre adolescentes
- La contención emocional en la escuela y el hogar
- La necesidad de protocolos claros ante situaciones de riesgo