El director técnico del Club Rivera, Julio Almirón, se refirió a los graves hechos de violencia registrados el pasado fin de semana durante el encuentro ante Defensores de San Roque y apuntó tanto a las condiciones de seguridad del estadio como al desarrollo del partido, que terminó en una batalla campal dentro del campo de juego.
En diálogo telefónico con este medio, Almirón reconoció que el encuentro fue “muy friccionado” desde el inicio, aunque sostuvo que nunca imaginaron que la situación terminaría de la manera en que ocurrió.
“Rivera es un equipo de mucho esfuerzo, sacrificio y choque. Por ahí se nos critica por no tener buen juego, aunque nosotros intentamos cambiar eso. El partido fue muy friccionado desde el arranque, hubo choques e infracciones, pero uno nunca piensa que puede terminar así”, expresó.
El entrenador también cuestionó las condiciones de seguridad del estadio de Defensores y aseguró que el ingreso de personas ajenas al partido fue determinante para que se desatara la violencia.
“La seguridad de la cancha se critica porque ingresó gente local y también visitantes. La estructura no está en condiciones. La losa desde donde suelen transmitir ustedes tiene una escalera que baja directamente a la cancha y por ahí entró mucha gente. Además, detrás del banco visitante había un portón abierto con acceso al público local”, señaló.
Según Almirón, “esto se desató por el ingreso de personas que no tenían nada que ver con el partido”. En ese sentido, remarcó que la situación generó preocupación en ambos clubes mientras esperan las resoluciones del Tribunal de Disciplina.
“Se habla de sanciones ejemplares y muchos jugadores involucrados, tanto de Rivera como de Defensores. Estamos expectantes a ver qué va a pasar porque seguramente esto va a sentar un precedente”, indicó.
El DT también apuntó contra algunas actitudes que consideró antideportivas durante el desarrollo del encuentro. “Había muchas chicanas. Arrancaron con cuatro pelotas y cuando ellos iban ganando quedaba una sola. Incluso vi cómo el técnico de ellos escondió una pelota en el vestuario de los árbitros. Era todo medio programado para hacer tiempo”, afirmó.
En relación con el arbitraje, Almirón evitó responsabilizar directamente al juez del encuentro, aunque mencionó algunas decisiones polémicas. “Es un ser humano y puede equivocarse, pero hubo un jugador de ellos que jugó con doble amarilla y siguió en cancha. Además, expulsó a un jugador nuestro por doble amarilla cuando ni siquiera tenía una”, aseguró.
Por otra parte, el entrenador también se refirió al accionar policial durante los incidentes y consideró que los efectivos “hicieron lo que pudieron” ante una situación inesperada.