Creciente del Paraná: preocupación en Isla Apipé y Empedrado por las familias afectadas y el traslado del ganado

La creciente del río Paraná genera preocupación en distintas localidades de Corrientes, donde las autoridades municipales intensifican los operativos de asistencia a las familias y las tareas de prevención para proteger la producción ganadera. En diálogo con RADIO BELLA VISTA, los intendentes de Isla Apipé, Gustavo Figueredo, y de Empedrado, Fernando Echeverría, brindaron detalles sobre las consecuencias del aumento del caudal, las evacuaciones y las dificultades que enfrentan los pequeños productores para trasladar sus animales hacia terrenos más elevados.

En Isla Apipé, la cercanía con la represa de Yacyretá representa una de las principales preocupaciones ante el incremento del nivel del río. El intendente Gustavo Figueredo explicó que la comunidad se encuentra a aproximadamente dos kilómetros de la represa, por lo que las variaciones en el caudal tienen un impacto directo sobre el territorio.

“Estamos a escasos 2.000 metros de la represa, prácticamente enfrente, así que el impacto que genera cuando abren las compuertas es bastante desolador. Ya teníamos previsto que esta creciente iba a ocurrir y estamos tratando de minimizar al máximo sus consecuencias”, expresó.

El jefe comunal confirmó que 43 personas habían sido evacuadas y señaló que el municipio trabaja con las familias afectadas a partir de un relevamiento realizado con anticipación.

Según explicó, Isla Apipé cuenta con aproximadamente 3.200 habitantes y, debido a las características de la comunidad, las autoridades mantienen un conocimiento cercano de las familias que residen en los sectores más expuestos.

“Hace dos meses hicimos un relevamiento general de toda la zona que podría verse afectada por el río. Cuando nos alertaron de que el nivel iba a comenzar a subir, ya sabíamos dónde teníamos que intervenir”, indicó.

Figueredo detalló que el río había mantenido una altura cercana a los dos metros, pero posteriormente comenzó a registrar un aumento considerable. Según la información recibida por el municipio, se esperaba que alcanzara aproximadamente los 4,50 metros.

El incremento obligó a acelerar las tareas de evacuación, especialmente en las zonas ganaderas, donde muchas familias habían intentado permanecer el mayor tiempo posible para organizar el traslado de sus animales.

“Pasamos de tener el río en dos metros a recibir información de que podía llegar a 4,50. Estamos hablando de un aumento muy importante, así que llegó el momento de sacar urgentemente a toda esta gente que estaba tratando de aguantar lo más que podía”, explicó.

El intendente señaló que la actividad ganadera constituye una de las principales fuentes de sustento de las familias de la isla. De acuerdo con los registros de la última campaña de vacunación, existen aproximadamente 7.060 cabezas de ganado en el territorio.

La preocupación de los productores no se limita al traslado inmediato de los animales, sino también a las consecuencias que podría generar una inundación prolongada sobre la disponibilidad de pasturas.

Figueredo indicó que las previsiones analizadas junto con autoridades provinciales contemplan la posibilidad de que entre el 40% y el 45% de la superficie de Isla Apipé quede bajo agua.

“Lo analizamos con el Ministerio de la Provincia y la previsión es que la creciente afecte entre el 40% y el 45% de la totalidad de la isla. El problema es que va a inundar justamente las zonas bajas, que son las que tienen mejores pasturas por la humedad”, manifestó.

Esta situación obligaría a trasladar el ganado hacia sectores elevados, donde la calidad y cantidad del alimento natural disponible son menores.

El jefe comunal explicó que, si el agua permanece durante varios meses, los pequeños productores podrían enfrentar dificultades para sostener la alimentación de sus animales.

“Los ganaderos tienen que llevar los animales a las zonas altas, donde la calidad de las pasturas no es la misma. El primer mes quizás no pase nada, pero en el segundo o tercero ya habrá que asistirlos con forraje o alimento balanceado”, señaló.

Según las estimaciones que manejan las autoridades locales, el período de creciente podría extenderse hasta febrero o marzo, aunque su duración dependerá de la evolución del río.

Figueredo advirtió que una situación prolongada tendría consecuencias económicas importantes, especialmente porque la mayoría de los establecimientos pertenecen a pequeños productores.

“Son todos pequeños productores y no sabemos cuánto tiempo podrían soportar esos costos”, expresó.

En relación con la asistencia a las familias evacuadas, el intendente explicó que una parte importante de los habitantes de las zonas bajas dispone de viviendas en sectores más elevados de la isla.

Por ese motivo, muchos de los afectados pudieron trasladarse a sus propias casas o alojarse temporalmente con familiares.

“Como no es la primera creciente que tenemos, la mayoría de las familias cuenta con una vivienda en la zona alta. Las casas de las zonas bajas se utilizan principalmente por la actividad ganadera y productiva, así que cuando sube el río vuelven a sus viviendas del poblado”, explicó.

No obstante, aclaró que existen situaciones particulares en las que las familias no cuentan con esa posibilidad.

En esos casos, el municipio dispuso espacios de alojamiento. Figueredo confirmó que se alquilaron viviendas para reubicar a tres grupos familiares que necesitaban asistencia.

“Hay tres casos puntuales para los que la Municipalidad alquiló un lugar que ya teníamos previsto. Esas personas ya están instaladas en las viviendas destinadas a este fin”, detalló.

El intendente también destacó la coordinación con el Gobierno provincial, que recibe información permanente sobre la evolución de la creciente y los movimientos realizados por el municipio.

“Nos están requiriendo información a lo largo del día. Nosotros llevamos un registro y comunicamos todos los movimientos que hacemos. Ellos cargan esos datos en una base y, dependiendo de las necesidades, vamos canalizando la asistencia”, explicó.

Figueredo aseguró que existe una comunicación directa con las autoridades provinciales y que el municipio cuenta con su acompañamiento para afrontar las necesidades que puedan surgir.

Mientras tanto, en Empedrado la preocupación se concentra principalmente en las zonas ribereñas y en el traslado del ganado que permanece en sectores expuestos al avance del agua.

El intendente Fernando Echeverría explicó que el municipio mantiene un estado de alerta ante el incremento del nivel del Paraná y que numerosas familias comenzaron a organizar su autoevacuación.

Según informó, en las áreas ribereñas viven más de 300 personas y desarrollan sus actividades más de 50 productores, mientras que alrededor de 1.800 animales necesitan ser trasladados hacia tierra firme.

“Tenemos una zona ribereña donde hay más de 300 personas, más de 50 productores y más de 1.800 animales que tienen que pasar a tierra firme”, señaló.

Echeverría aclaró que el municipio trabaja en la asistencia de las familias y en la coordinación de los traslados, aunque al momento de la entrevista no todas las personas habían sido evacuadas.

“Estamos en estado de alerta. El agua está llegando a los potreros y las familias están empezando a organizar su autoevacuación. Nosotros estamos asistiendo permanentemente junto con Prefectura Naval Argentina, Bomberos, el PRIAR y SENASA”, explicó.

El jefe comunal señaló que, si bien la zona urbana de Empedrado se encuentra en una posición elevada, las islas y los establecimientos ubicados sobre la ribera presentan una situación diferente.

Al momento de la entrevista, el río registraba aproximadamente 4,85 metros en el puerto de Empedrado, mientras que las autoridades advertían sobre las consecuencias que podría generar una altura cercana a los 5,50 metros en los sectores insulares.

“Empedrado está alto todavía, pero nuestro gran problema es la zona ribereña y las islas. Con 5,50 metros, la isla prácticamente queda cubierta por el agua, y esperamos que en los próximos días el nivel siga aumentando”, manifestó.

Echeverría relacionó el incremento del caudal con las precipitaciones registradas en la cuenca alta del Paraná y con el manejo de las represas ubicadas aguas arriba.

Ante este panorama, explicó que el municipio trabaja en un programa de contingencia junto con organismos provinciales y nacionales.

Entre las instituciones involucradas mencionó a Defensa Civil de Corrientes, los Bomberos Voluntarios, Prefectura Naval Argentina y el Comité de Crisis local.

“Estamos trabajando con Bruno Lovinson, de Defensa Civil de la Provincia, y con nuestros bomberos voluntarios y el Comité de Crisis. La idea es trabajar en equipo para acompañar a la gente”, sostuvo.

El intendente también advirtió que el aumento del Paraná puede afectar indirectamente a diferentes sectores rurales debido al crecimiento de arroyos y cursos de agua que desembocan en el río.

Entre las zonas mencionadas se encuentran San Lorencito, Costa Grande, Campo Grande y Romero Vecindad, además de sectores vinculados con los arroyos San Lorenzo, Capití y Pelón.

Según explicó, cuando el Paraná alcanza niveles elevados, estos cursos de agua pueden crecer y provocar dificultades de circulación, especialmente por el corte de caminos rurales.

“Cuando crece mucho el Paraná, también aumenta el nivel de los arroyos y quedan sectores donde se cortan los caminos. Es una situación que estamos siguiendo porque puede generar problemas en diferentes lugares”, manifestó.

No obstante, aclaró que hasta ese momento no se habían reportado evacuaciones en las zonas rurales del municipio y que las mayores complicaciones se concentraban en los sectores ribereños.

“Gracias a Dios, en toda la zona rural no tenemos evacuaciones reportadas. Donde ya empezamos a tener problemas es en la ribera, porque el agua está llegando”, indicó.

Uno de los principales desafíos que enfrenta Empedrado es el traslado de los animales desde las islas hacia tierra firme.

Echeverría explicó que se realizan gestiones para conseguir una barcaza que permita movilizar el ganado, aunque reconoció que los tiempos disponibles representan una dificultad.

“Estamos gestionando la posibilidad de una barcaza, pero tenemos un problema: nos dicen que podría llegar dentro de diez días y eso sería tarde”, advirtió.

El intendente señaló que las autoridades buscan alternativas para acelerar el traslado y evitar que el avance del agua deje a los productores sin posibilidades de retirar sus animales.

En ese sentido, explicó que mantiene conversaciones con Prefectura y con representantes de organizaciones vinculadas con la actividad fluvial, entre ellas el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).

“Estamos hablando con Prefectura y tratando de destrabar esta situación. El problema no es solamente de Empedrado, sino de toda la ribera del Paraná. A nosotros nos llega antes, pero después también va a afectar a otras localidades”, sostuvo.

El jefe comunal destacó además la colaboración de particulares y productores que pusieron a disposición embarcaciones y terrenos para facilitar los operativos.

“Quiero agradecer a todos los que están poniendo a disposición sus lanchas y sus campos para permitir el paso de los animales. Hay mucha gente que nos está dando una mano en estos momentos difíciles”, expresó.

Asimismo, indicó que el municipio mantiene comunicación con organismos nacionales y provinciales para evaluar la disponibilidad de recursos que permitan afrontar la emergencia.

Echeverría consideró que la coordinación entre las instituciones públicas, los productores y los vecinos resulta fundamental para responder a una situación que podría agravarse durante los próximos días.

De esta manera, Isla Apipé y Empedrado enfrentan diferentes consecuencias de la creciente del Paraná, con familias que debieron abandonar sus viviendas o comenzaron a organizar su traslado, además de productores preocupados por la seguridad de sus animales y la continuidad de sus actividades.

Mientras en Isla Apipé las autoridades estiman que hasta el 45% del territorio podría quedar inundado, en Empedrado los esfuerzos se concentran en la asistencia a las comunidades ribereñas y en la búsqueda de medios de transporte para retirar el ganado antes de que el avance del agua complique las operaciones.

Ambos municipios mantienen tareas de seguimiento y coordinación con el Gobierno provincial y organismos de emergencia, con el objetivo de reducir las consecuencias de la creciente sobre las familias y la producción ganadera.