El director general de Programas de Greenpeace, Diego Salas, habló en PRIMERA MAÑANA sobre el cambio climático y el impacto de La Niña en la región. «Llegamos hasta los Esteros y nos preguntábamos por dónde estaban porque no hay agua. Son víctimas principales del cambio climático. Si ese lugar está siendo afectado, el resto es peor. Hay pérdida de biodiversidad porque no llegan a escapar del fuego. Los animales sienten que algo está mal pero aún así no pueden escaparse. Mientras siga habiendo deforestación y explotación de petróleo, más crisis climática tendremos», manifestó.
Salas sostuvo que la deforestación y la explotación petrolera en Argentina debe culminar para evitar una mayor catástrofe. «El compromiso es seguir trabajando para que no haya más deforestación en Argentina. Es tanta la ganancia que esos pocos ambiciosos lograron tener y son capaces de pagar altos costos por multas por incumplir la Ley. Tenemos problemas a corto y largo plazo, la única manera es terminar con ese ecocidio y en ese término venimos trabajando. Debemos entender que la cuestión ambiental nos toca de cerca; hay que lograr asimilar que ya es parte de nuestra vida y el poder está en la gente», dijo.
«La legitimidad social es lo que termina arreglando o poniendo las reglas en juego. Desde Greenpeace estamos convencidos de que podemos revertir la situación. Lamentablemente todo el debate ambiental queda en lo discursivo. Cuando comienza a ser de interés de la gente, la política lo toma como parte del discurso. El poder de la gente para pedir soluciones es tremendo y creo que aún no somos conscientes de lo que podemos lograr», expresó a este medio.
Así también, analizó el discurso que se genera con el mensaje ambienta. «Greenpeace no dependerá jamás de un discurso político. Hay políticas pero no se cumplen. Hay riqueza para unos pocos, terminan siendo más fuertes que las políticas dictaminadas para evitar eso. Ese poder económico va a caer ante la gente. Cuando el tema ambiental deje de ser un tema de nicho, realmente la gente entenderá que se trata de un cambio cultural. Las decisiones son a corto plazo pero las políticas deben ser a largo plazo», comentó.
«Tenemos que reconceptualizar aquello que teníamos como conocido. Teníamos conocido de que en algún momento esto para, pero no es así. Tenemos la convicción y la fe de que las nuevas generaciones leerán el mapa de manera diferente. Seguramente tendrán la posibilidad de reaccionar ante esto», concluyó Salas.