DESCUBREN QUE “MINI CEREBROS” IMPLANTADOS EN ANIMALES PUEDEN REACCIONAR A ESTÍMULOS DE MANERA SIMILAR

El progreso reciente en la tecnología de células madre ha producido organoides corticales humanos, aquellos sitios de la corteza cerebral que tienen asignadas funciones, lo que permiten estudio experimental. Este avance de la bioingeniería se muestra prometedor como la próxima generación de modelos de enfermedades, plataformas para la detección de fármacos y medicina personalizada, y prótesis neurales trasplantables para restaurar regiones cerebrales específicas perdidas, degeneradas o dañadas.

Haciendo uso de estos avances, un equipo de ingenieros y neurocientíficos ha demostrado por primera vez que los organoides cerebrales humanos implantados en ratones han establecido una conectividad funcional con la corteza de los animales y han respondido a estímulos sensoriales externos.

Los organoides implantados, también llamados ‘mini cerebros’, reaccionaron a los estímulos visuales de la misma manera que los tejidos circundantes, una observación que los investigadores pudieron hacer en tiempo real durante varios meses gracias a una innovadora configuración experimental que combina matrices de microelectrodos de grafeno transparentes, una sustancia compuesta por carbono puro, e imágenes de dos fotones, partículas de luz portadoras de la interacción electromagnética.

Los organoides corticales humanos se derivan de células madre pluripotentes, que pueden convertirse en varios tipos diferentes de células o tejidos del cuerpo, inducidas por humanos, que generalmente se derivan de otras provenientes de la piel. Estos organoides cerebrales han surgido recientemente como modelos prometedores para estudiar el desarrollo del cerebro humano, así como una variedad de condiciones neurológicas.

Pero hasta ahora, ningún equipo de investigación había podido demostrar que los organoides del cerebro humano implantados en la corteza del ratón pudieran compartir las mismas propiedades funcionales y reaccionar a los estímulos de la misma manera. Esto se debe a que las tecnologías utilizadas para registrar la función cerebral son limitadas y, por lo general, no pueden registrar la actividad que dura solo unos pocos milisegundos.

Luego de este paso, los especialistas esperan que esta combinación de tecnologías innovadoras de grabación neuronal para estudiar los organoides sirva como una plataforma única para evaluar de manera integral los organoides como modelos para el desarrollo y la enfermedad del cerebro, e investigar su uso como prótesis neuronales para restaurar la función de las regiones cerebrales perdidas, degeneradas o dañadas.

FUENTE: “INFOBAE”.

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