DÍA INTERNACIONAL DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

Es común que los niños tengan momentos en los que su comportamiento está fuera de control. Pueden gritar, correr de un lado a otro, hacer ruidos sin parar, negarse a esperar su turno y chocarse con todo lo que los rodea. En otras ocasiones, pueden estar distraídos, sin prestar atención a nada ni terminar la tarea que comenzaron.

Sin embargo, para algunos niños, estas conductas cotidianas son algo más que un problema ocasional. Los chicos con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen problemas de comportamiento que son tan frecuentes y graves que pueden interferir con su capacidad de vivir una vida normal. Por ejemplo, a los niños con TDAH a menudo se les hace difícil llevarse bien con sus hermanos o con otros chicos en la escuela, y aquellos que tienen problemas para prestar atención, generalmente, padecen dificultades para aprender.

El doctor Gustavo Finvarb, médico especialista en psiquiatría infantojuvenil, pediatra y neonatólogo (UBA), psicoanalista, miembro adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explicó a Infobae que los chicos con TDAH, por ejemplo, no pueden terminar las tareas en el colegio, poseen un tiempo de atención muy corto y no pueden concentrarse, por lo que todas estas conductas influyen de forma negativa para el aprendizaje.

Sin embargo, aclaró que hay mucha controversia en torno al TDAH. “Años atrás, lo trataban los neurólogos infantiles. Lo llamaban ‘lesión o disfunción cerebral mínima’, pero en realidad no existía una lesión, por lo tanto, pasó a considerarse un funcionamiento alterado. Así, comenzó a ser tratado por los psiquiatras infantojuveniles”, dijo Finvarb. Según los expertos, el diagnóstico de déficit atencional con o sin hiperactividad es muy discutido desde distintas teorías psicológicas, psicodinámicas y psiquiátricas y conlleva controversias de la terapéutica a implementar.

“El diagnóstico, como así también el tratamiento, debería ser interdisciplinario, psicológico, psicopedagógico, con entrevistas vinculares (padres, hijos) y psicofarmacológico, si lo requiere”, explicó el doctor Finvarb y agregó: “Las consecuencias de no tratar el cuadro traen aparejadas serias falencias en el aprendizaje y desarrollo escolar que se acompañan frecuentemente con conductas disruptivas, agresiones, dificultad en establecer vínculos con pares, hiperactividad, enojos, mal humor y actitudes negativistas y desafiantes. Asimismo, se puede acompañar de ansiedad y depresión”.

FUENTE:»INFOBAE».