Con la alta inflación instalada y en medio de la interna oficialista, el Gobierno apeló en los últimos días a ocho medidas para sumar ingresos al bolsillo e intentar cambiar, o al menos moderar el malhumor social por la creciente pérdida de poder adquisitivo de los ingresos, que profundiza la pobreza y puede poner en jaque las chances del FdT hacia el electoral 2023.
En lo que algunos consideran una reedición del “plan platita” como se bautizó a la inyección de dinero propiciada por el Estado en la previa a las elecciones legislativas de 2021, el presidente Alberto Fernández descartó una suba generalizada de sueldos por decreto como le reclamaban desde el kirchnerismo duro. Pero apostó por los bonos a sectores postergados, refuerzo en asistencia alimentaria y el adelantamiento del grueso de las paritarias del sector privado.
El combo se activó en apenas 10 días, desde que se conoció que marzo tuvo la inflación más alta en 20 años: 6,7%. Si bien en el Gobierno confían en la presión sobre los precios se descomprimirá en los próximos meses, los analistas pronostican que la desaceleración tardará en llegar y no ven al IPC por en 3% -un piso elevado- al menos hasta ya bien entrado el segundo semestre. Las medidas son: Bono de $18.000 para sectores vulnerados, en dos cuotas, Bono de $12.000 para jubilados y pensionados, Adelanto de paritarias 2022, Aumento a estatales, Aumento de la Tarjeta Alimentar, Refuerzo alimentario ANSES, Aumento para el plan Potenciar Trabajo y Plan “Fortalecer Empleo”.