Luego de la denuncia ante la fiscalía por apremios, amenazas y abuso de autoridad por parte de la Policía de Bella Vista, Mario Bouchard, padre de uno de los menores golpeados, visitó PUNTO DE VISTA donde contó más detalles del caso. «Nos sentimos contenidos por todos los medios que llamaron, por nuestro abogado, por la señora Ana Achitte quien llamó por la salud de él. Estamos contentos porque esto va llevando un buen rumbo. Vinieron profesionales médicos, hicieron peguntas y revisaron las lesiones. La mamá del otro chico, le dejó en casa para que amanezca y esperar a los profesionales; luego de eso se dirigirían a la fiscalía junto a Isetta. Todavía no tenemos novedades de la Cámara Gesell», dijo.
El domingo 20 de agosto por la madrugada, Roberto y su amigo se dirigieron a la estación de servicio Shell a cargar nafta para luego ir a descansar, en tanto volvían, se cruzaron con una moto conducida por otro joven haciendo la típica «plancha». En eso, comienza una persecución policial que termina con Roberto y su amigo heridos por parte de 5-7 agentes. «Algo que tenemos tanto mi esposa como yo es que nos tienen que contar igual, aunque se hayan mandado una. Yo le di el permiso de tener la moto porque él se la ganó trabajando en sus tiempos libres. Yo soy el responsable. Los chicos deben contar a sus padres, nosotros somos demasiado sumisos por ahí; no hay que quedarse callados, hay que destapar todo. Que se haga justicia. No quiero que los trasladen porque es carta blanca para que vayan a otro pueblo a hacer lo mismo; esta gente no está capacitada», precisó.
Uno de los damnificados, Roberto Bouchard, expresó que recibieron «amenazas de desaparición en el río». «Estoy mucho mejor que la otra vez, aunque tengo dolor de cabeza. A mi amigo le duele toda la pierna. Esa noche se ve que se confundieron con nosotros. Estábamos en una pintada de una amiga, ahí salgo y le digo a mi amigo para cargar nafta e ir a dormir. Mi amigo me dice para doblar e ir a dormir, en eso, sale uno haciendo plancha, doblamos y aparece la policía, como veo la sirena salgo a disparar porque tenía moto y soy menor de edad. Por tener escape libre, pensaron que era yo jugando carrera, ahí me asusté. Entramos en contramano en una calle, no sé cual», contó.
«No podía frenar porque la camioneta estaba muy cerca. Frené cuando escuché un disparo, ahí se pusieron de lado, levanto la mano y se pusieron a pegarnos. Luego, fuimos a la comisaría. Mi amigo dijo que uno de los policías marchó la moto y la llevó, que eso no se puede hacer. En la comisaría nos seguían pegando y rumbo al hospital nos obligaron a mentir. En el hospital dijimos que chocamos contra un árbol pero a la moto no le pasó nada, no tiene sentido. La atención fue por dos enfermeras, nos revisaron los ojos, las costillas y nos hicieron curaciones de las balas en la pierna», especificó.
A través del patrocinio profesional de la Dra. Mariel López Pereyra se realizó la denuncia penal correspondiente y se procederá también a realizar estudios médicos complementarios. «Todo fue a quemarropa, a un metro y medio más o menos. Cuando me terminaron de pegar, dijeron que nos harían desaparecer, me subieron en la camioneta y me desmayé. Ahí me desperté en la comisaría y me mostraban la moto que tuvo el accidente cerca del monolito de Ayerbe, mientras me pegaban», declaró el joven.