El párroco de Bella Vista, Gregorio Valenzuela, brindó detalles en el programa PRIMERA MAÑANA sobre las recientes campañas solidarias impulsadas para asistir a comunidades vecinas afectadas por fenómenos climáticos. Valenzuela destacó la credibilidad de la Iglesia como institución para coordinar estos operativos y subrayó que el éxito de las colectas es «mérito absoluto de la sociedad y las familias que demuestran empatía».
La primera intervención tuvo lugar a fines de año en Empedrado, tras registrarse fuertes lluvias que afectaron la zona. La iniciativa surgió de los directivos del Instituto del Carmen y contó con el apoyo parroquial para recolectar alimentos. «Desde el inicio aclaré que no quería mezclar esto con política; fue simplemente la generosidad de la gente para el pueblo de Empedrado», afirmó Valenzuela.
Posteriormente, la atención se centró en San Luis del Palmar, localidad natal del párroco, que enfrentó una situación crítica por precipitaciones torrenciales. Valenzuela explicó que allí conviven dos realidades complejas: por un lado, el desborde del Riachuelo que afecta a las zonas periféricas pobladas en épocas de sequía; y por otro, la zona rural de bañados y esteros donde el agua no tiene drenaje natural y permanece estancada.
La asistencia para San Luis del Palmar se dividió en dos etapas:
Primera etapa: Se recaudó la suma de 1.003.000 pesos, fondos que fueron destinados a la compra de insumos básicos y trasladados el pasado 1 de enero.
Segunda etapa: Se organizó tras un nuevo registro de lluvias que complicó la recuperación de las familias rurales.
Las donaciones fueron entregadas directamente a la parroquia de San Luis, bajo la recepción del padre Epifanio, quien coordina la distribución interna debido a su experiencia en emergencias previas. El padre Gregorio resaltó la importancia de la transparencia en el manejo de los recursos y agradeció a la comunidad de Bella Vista por responder históricamente ante cada llamado misionero o de emergencia en la región.