En una entrevista exclusiva con PUNTO DE VISTA, el Arzobispo José Larregain abordó con preocupación la realidad de la trata de personas en Argentina y, en particular, en la provincia de Corrientes. Las cifras, según expresó, “son dolorosas y alarmantes”, y reflejan un flagelo que continúa creciendo pese a los esfuerzos por erradicarlo.
“La trata de personas es un crimen que afecta a miles de personas. Simplemente ingresando a las redes uno puede acceder a datos que estremecen. Es una problemática que el papa Francisco ya abordaba cuando era Arzobispo de Buenos Aires, a partir del testimonio de una víctima. Desde entonces, ha sido un gran referente en la lucha contra este delito”, señaló Larregain.
El arzobispo también hizo referencia a la dimensión histórica y estructural del problema: “Esta es una realidad presente en la humanidad desde siempre. En la Biblia, por ejemplo, encontramos la historia de José, vendido por sus hermanos en el Antiguo Testamento. El desafío está en tomar conciencia de que podemos hacer cosas para evitar que siga ocurriendo”.
Larregain subrayó que la trata está fuertemente vinculada a condiciones estructurales como la pobreza, la marginación y la vulnerabilización social. “Muchas veces tiene que ver con una serie de factores. Lamentablemente, hay sectores de la sociedad que naturalizan ciertas costumbres o prácticas que terminan alimentando este tipo de delitos”.
Durante la entrevista, no dejó de referirse al caso que aún conmueve a todo el país: el del niño Loan, desaparecido el 13 de junio en el Paraje Algarrobal. “Nos duele profundamente. Hay varias hipótesis, y seguimos confiando, como creyentes, en encontrar a Loan con vida. Dios quiera que la justicia pueda esclarecer lo sucedido cuanto antes. Estamos a pocos días de que se cumpla un año de aquel hecho que marcó a todos”.
Finalmente, Larregain llamó a la reflexión y a la acción desde todos los sectores sociales. “Podemos hacer muchísimo con pequeñas y simples acciones si hay voluntad. No debemos naturalizar el lenguaje violento o las grietas sociales. Pasamos de grietas a abismos si no cuidamos nuestras palabras y nuestras acciones. Quienes tenemos responsabilidades, también tenemos un compromiso mayor: debemos actuar con coherencia para que los demás nos imiten”, concluyó.