La bióloga Natalia Silva, integrante de un equipo de investigación que estudia las migraciones y el hábitat del dorado, brindó detalles en RADIO BELLA VISTA sobre los avances de un innovador proyecto que ya lleva más de un año de trabajo en la región.
Según explicó, el equipo viene desarrollando desde hace más de seis años estudios vinculados a los peces migratorios, inicialmente con programas de marcado en los que participaban guías y pescadores. Sin embargo, el año pasado se dio un paso más con el lanzamiento del proyecto “Tras las telas del tigre”, enfocado específicamente en el análisis del hábitat del dorado.
En este marco, se incorporó por primera vez en Argentina —para agua dulce— una tecnología de radiotelemetría, que permite implantar pequeños transmisores en los peces para luego realizar su seguimiento mediante antenas. “Esto nos da la posibilidad de ubicar mensualmente a los ejemplares marcados y obtener información mucho más precisa sobre sus desplazamientos”, señaló Silva.
El trabajo es posible gracias a un convenio entre la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), instituciones internacionales, el gobierno de Corrientes y el aporte de empresas privadas que brindan financiamiento y soporte logístico para las campañas de campo.
A partir de los datos recolectados, uno de los hallazgos más relevantes es la identificación del Alto Paraná como una zona prioritaria para la conservación. Allí se concentran grandes cardúmenes de dorados de gran tamaño, considerados “mega reproductores” por sus características genéticas y su capacidad de sostener la población en toda la cuenca.
“Estos ejemplares son fundamentales porque proveen de dorados a otras zonas del río, incluso a localidades como Bella Vista, Esquina o regiones más al sur”, explicó la especialista.
Las investigaciones se desarrollan principalmente en áreas como Itatí y sectores cercanos a la represa de Yacyretá, donde se detectaron condiciones ambientales particulares que favorecen la presencia de estos peces.
Finalmente, Silva remarcó que, debido a los tiempos propios de los ecosistemas naturales, los resultados deben analizarse a largo plazo. En ese sentido, adelantó que el proyecto tiene previsto continuar al menos durante cinco años más, con el objetivo de profundizar el conocimiento y aportar herramientas para la protección del dorado en toda la región.