“Nuestro puente se está convirtiendo en un monumento al suicidio”: reclaman vallado y políticas de salud mental en el General Belgrano

Julio Maciel, representante del Foro de Organizaciones Vecinales de Corrientes, volvió a reclamar medidas urgentes para prevenir suicidios e intentos de suicidio en el puente General Manuel Belgrano. La organización impulsa desde hace meses un proyecto presentado en el Congreso de la Nación que propone incorporar un vallado u otra estructura de protección en puentes y viaductos, pero advierte que la medida debe estar acompañada por una política pública integral de salud mental.

La situación que atraviesa el puente General Manuel Belgrano volvió a generar preocupación luego de un nuevo intento registrado recientemente. Para el Foro de Organizaciones Vecinales de Corrientes, la reiteración de estos episodios exige abandonar la indiferencia y avanzar en medidas concretas de prevención. Julio Maciel, representante de la organización, sostuvo que se trata de una problemática que “es alarmante” y que se viene profundizando durante este año.

“Sin ir más lejos, ayer hubo otro intento y lamentablemente esto se da a raíz de distintas situaciones que atraviesan las personas y que nosotros no podemos mirar para un costado”, manifestó Maciel. Frente a este escenario, explicó que el Foro impulsa desde hace varios meses un proyecto que ya fue presentado en el Congreso de la Nación a través del diputado nacional Juan Fernando Brugge, de Córdoba, con el objetivo de promover medidas de prevención en puentes y viaductos de todo el país.

La iniciativa tiene como uno de sus principales puntos la incorporación de vallados o estructuras de protección que dificulten el acceso a zonas desde las cuales una persona pueda intentar arrojarse. Sin embargo, Maciel fue enfático al aclarar que la instalación de una barrera física no puede ser considerada una solución definitiva.

“El vallado o lo que se quiera incorporar a la estructura del puente no es una solución definitiva, eso lo sabemos. Lo que buscamos es que desde la política, desde el Estado, se trabaje fuertemente en políticas de salud mental”, explicó.

Una barrera física, pero también una respuesta del Estado

Desde el Foro consideran que la prevención debe abordarse desde distintos frentes. Por un lado, entienden que el puente necesita contar con medidas de seguridad que dificulten los intentos. Por otro, reclaman fortalecer los mecanismos de prevención, detección, seguimiento y atención de las personas que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad emocional.

“No podemos hablar solamente de vallar o cercar un puente mientras no exista una prevención, un seguimiento para los casos de personas que están atravesando distintas situaciones, distintas realidades emocionalmente”, planteó Maciel.

El dirigente vecinal sostuvo que el problema deja de ser exclusivamente individual cuando una infraestructura pública se transforma reiteradamente en escenario de intentos de suicidio.

“Deja de ser un tema privado de la familia o de la persona cuando el lugar que se elige para tomar decisiones drásticas es, en este caso, un puente como Chaco-Corrientes, en el cual ya estamos todos involucrados”, señaló.

En ese sentido, Maciel destacó la necesidad de que distintos sectores de la sociedad participen en la búsqueda de respuestas. Incluso mencionó una reunión mantenida recientemente con el arzobispo Larraín, en la que abordaron la problemática y la necesidad de involucrar a diferentes instituciones.

“Para nosotros las instituciones son importantes todas: la Iglesia Católica, cristiana, todas, para buscar una solución definitiva más allá del sectorismo”, afirmó.

“De monumento a la integración a monumento al terror”

El puente General Manuel Belgrano ocupa un lugar simbólico central para Corrientes y Chaco. Es una de las principales conexiones entre ambas provincias y representa históricamente un símbolo de integración regional. Sin embargo, Maciel sostuvo que la reiteración de episodios de este tipo está modificando esa percepción.

“Los correntinos, los capitalinos, lo miramos como un monumento a la integración de la provincia, pero lamentablemente en estos últimos tiempos es un monumento al terror”, expresó.

La definición fue todavía más contundente cuando se refirió a la frecuencia de los episodios: “Por lo que lamentablemente acontece casi todos los días”.

Consultado sobre una expresión que había utilizado para describir la situación, Maciel sostuvo que el puente corre el riesgo de convertirse en un “monumento al suicidio”.

“Sí, porque es la realidad. Y más grave es aún cuando la sociedad se está acostumbrando a ignorar o mirar a un costado”, cuestionó.

Para el representante vecinal, la responsabilidad no recae únicamente en la ciudadanía. También apuntó a los gobiernos y reclamó que la problemática sea incorporada de manera prioritaria a la agenda pública.

“Peor aún cuando desde los gobiernos hacen la vista gorda a esta situación que realmente preocupa”, sostuvo.

Reclaman una política de salud mental “fuerte y seria”

Maciel consideró que la instalación de medidas de protección en el puente debe ser acompañada necesariamente por una política pública de salud mental que permita intervenir antes de que las situaciones lleguen a extremos.

En ese sentido, valoró una iniciativa aprobada recientemente por la Legislatura correntina y destacó la posibilidad de que distintos sectores políticos trabajen en conjunto más allá de sus diferencias.

“Festejo particularmente lo que se aprobó ayer en la Legislatura correntina, que es algo que venimos pidiendo a lo largo de estos últimos tiempos, hablando con distintos actores políticos”, señaló.

El dirigente vecinal planteó que la problemática requiere una respuesta transversal y que las diferencias políticas no deberían impedir acuerdos frente a situaciones que afectan directamente a las familias.

“Creemos que se puede dejar de lado la diferencia que pueda existir, digamos, electoral, para trabajar en algo que realmente preocupa y en algo que debemos empezar a ocuparnos”, afirmó.

En su visión, la respuesta debería involucrar a la sociedad civil, organizaciones sociales, iglesias e instituciones, pero con una participación central del Estado.

“Sabemos que la solución es una política en salud mental fuerte y seria”, remarcó.

“Falta” presencia del Estado

Consultado específicamente sobre la presencia estatal en materia de salud mental, Maciel fue categórico: “Falta. Es algo pendiente”.

Según explicó, el Foro mantiene contacto permanente con personas que atraviesan situaciones de ansiedad, vulnerabilidad y crisis, y considera que existe una demanda que no está siendo atendida de manera suficiente.

“Constantemente estamos en contacto con personas que están sufriendo situaciones de ansiedad, situaciones de extrema vulnerabilidad, que toman determinaciones o intentan terminar con su vida”, sostuvo.

Maciel también vinculó la problemática con otros factores sociales, entre ellos las adicciones, y reclamó mayor disponibilidad de centros de atención, profesionales y herramientas de acompañamiento.

“Cuando hablamos de adicción es porque no existe una política para tratar con centros, con ayuda, con profesionales bien pagados para que puedan ejercer con altura y tranquilidad esa profesión en la cual se encuentran con distintas realidades”, manifestó.

Para el dirigente, se trata de una problemática compleja que no puede abordarse desde una única medida: “Es una cadena que afecta seriamente y más cuando hay un desamparo total por parte de los gobiernos”.

Pedido a los legisladores correntinos

El proyecto presentado en el Congreso tiene como impulsor al diputado nacional Juan Fernando Brugge, de Córdoba, pero desde Corrientes buscan que los representantes de la provincia también se involucren activamente en la discusión.

Maciel aseguró que mantuvo conversaciones con los diputados Julio y Lisandro Almirón, a quienes pidió dejar de lado eventuales diferencias políticas para abordar la problemática.

“Les pedí encarecidamente dejar de lado cualquier tipo de diferencia que pueda existir entre los que integran ese Congreso y se pongan a analizar y a pensar que quienes hoy están sufriendo situaciones lamentables son las familias”, expresó.

El reclamo apunta a que la discusión no quede reducida a una cuestión de infraestructura. Para el Foro, colocar un vallado puede contribuir a prevenir una situación inmediata, pero la verdadera respuesta requiere construir una red de prevención y atención que permita intervenir mucho antes.

Detrás de cada intento, sostuvo Maciel, hay familias y comunidades que quedan profundamente afectadas: “Son las familias, los vecinos de quienes se encuentran con un familiar suicidado o en una comisaría por intentar quitarse la vida”.