La situación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) genera creciente preocupación en todo el país luego del cierre de 48 agencias y el avance de un nuevo proceso de reducción de personal impulsado en el marco del ajuste del presupuesto 2026. En Corrientes, el secretario de la seccional local del organismo, Gabriel Escobar, advirtió en ÑANDE CABLE sobre el impacto que estas medidas tendrán en el trabajo territorial y en la asistencia a pequeños productores.
“El panorama es muy complejo”, aseguró Escobar al explicar que actualmente se desarrolla el segundo retiro voluntario en un mismo período de gobierno. “Nunca tuvimos esta situación. En la época de Macri hubo una sola reducción; ahora ya ocurrió en 2024 y nuevamente se avanza hacia un INTA muchísimo más chico”, señaló para este medio.
El dirigente aclaró que no se trata de jubilaciones anticipadas sino de retiros voluntarios indemnizados. “Se indemniza con 1.5 por cada año de planta permanente. Mucha gente que todavía tiene muchos años para jubilarse está aceptando por la incertidumbre que existe”, indicó. Según detalló, quienes se retiran deberán continuar trabajando por fuera del organismo para completar sus aportes jubilatorios.
En Corrientes ya se concretó el cierre de varias dependencias, entre ellas las agencias de Esquina, Curuzú Cuatiá y Mercedes. Parte del personal fue reubicado en otras sedes, mientras que otros trabajadores permanecieron esperando la posibilidad de acceder al retiro voluntario.
“Muchos técnicos de la zona de Esquina fueron trasladados a Goya. Otros quedaron a la deriva ante esta incertidumbre”, sostuvo Escobar, quien además alertó sobre la pérdida de presencia territorial del organismo.
El referente gremial cuestionó especialmente la idea de reemplazar la asistencia técnica presencial por herramientas virtuales. “Hay una intención de que toda la asistencia se haga de forma online, mediante aplicaciones de teléfono. Eso en nuestra zona es muy difícil porque no todos los parajes tienen señal, no todos los productores tienen celulares y muchos no manejan la tecnología”, afirmó.
En ese sentido, remarcó la importancia del contacto directo con los pequeños productores rurales. “La atención cara a cara es fundamental. Así se puede entender realmente la problemática del productor y acompañarlo”, expresó.
Escobar también recordó que el INTA históricamente brindó asistencia gratuita en huertas familiares y emprendimientos rurales. “Muchas familias recibían asesoramiento técnico sin costo y ahora eso va a quedar muy complicado”, lamentó.
Respecto a los salarios, explicó que un técnico de planta permanente con máxima categoría percibe actualmente alrededor de 2 millones 50 mil pesos brutos, aunque con descuentos el ingreso final ronda los 1 millón 300 mil pesos.
Además de los retiros voluntarios ya concretados —que alcanzarían aproximadamente a 1.300 trabajadores—, el gremio advirtió que se proyecta una nueva reducción cercana a las 955 personas.
Frente a este escenario, desde el sector vienen impulsando distintas medidas de resistencia. “Presentamos amparos judiciales y seguimos trabajando para frenar decisiones que afectan gravemente al INTA. Muchas veces las resoluciones aparecen de un día para el otro y cuesta reunir la fuerza necesaria para reaccionar”, concluyó Escobar.