El Tribunal Oral Federal (TOF) de Corrientes comenzó a juzgar este lunes a exmilitares y exgendarmes por crímenes de lesa humanidad cometidos contra más de 100 personas en la subzona militar 23, en el décimo juicio por delitos de este tipo que se realiza en la provincia y el de mayor cantidad de víctimas y acusados. Daniel Cian, uno de los integrantes de H.I.J.O.S., habló en PRIMERA MAÑANA sobre el proceso. «El transcurso de los juicios fue progresivo, en principio se ponía en el banco de los acusados a los torturadores directos, luego se fue sabiendo cómo operaban los centros clandestinos y las estructuras más intrincadas. Con el tiempo la misma pata civil se sentó en la banquilla y hoy tenemos la posibilidad de sentar al Comando de la Séptima Brigada. Ahora se podrá saber de qué manera operaban y a dónde lo trasladaban, a quiénes secuestraban. Por un lado se vuelve a juzgar al grupo de tareas pero también a la cúpula», dijo.
El juicio abarca los crímenes cometidos en jurisdicción de la Brigada de Infantería VII, que tenía su sede en la ciudad de Corrientes y con responsabilidad sobre las provincias del noreste argentino, Chaco, Formosa, Misiones y parte de la propia Corrientes: los departamentos de San Cosme, San Luis del Palmar, Empedrado, Saladas, Bella Vista, Lavalle, Goya y Esquina. «Este juicio en base a la información que salió un poquito del Regimiento de Infantería N° 9, dio a que se incluya a la Sétima Brigada. Fue un proceso interminable porque fueron buscando suspensiones y durante ese tiempo hubo personas que murieron y otros lograron la imputabilidad biológica. Tenemos expectativas de que claramente salga a la luz esa estructura y de que muchos testimonios puedan fortalecer esa búsqueda democrática. Le pedimos al juzgado y a los imputados, dónde están los cuerpos de las personas desaparecidas», solicitó.
Por las demoras judiciales, pasaron casi cuatro años entre la elevación a juicio y el inicio del debate, y en ese lapso de tiempo dos imputados fallecieron y otros dos fueron apartados del proceso por problemas de salud. Así mismo, agregó que podrían aplicarse nuevos delitos durante el juicio. «En este juicio, tenemos la posibilidad de incluir nuevos delitos -que en otros se han incluido- y es el secuestro de los niños. Han secuestrado niños con sus madres y padres, esos niños habitaron en los centros clandestinos, muchas veces fueron rehenes y testigos de las torturas. Nosotros vivíamos en Rosario, en realidad mis padres eran perseguidos por las listas negras y por haber sido integrantes de la Liga Agraria y docentes. La gran parodia era que en la casa vivía una mujer embarazada, un hombre sin una mano (mi padre) y un nene de 2 años (que era yo)». Aquel acto violento, negó el embarazo de mi madre», indicó.