El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemora en Argentina a las víctimas de la última dictadura militar, autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado nacional argentino entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. El Exsubsecretario de Derechos Humanos, Pablo Vassel, habló en PRIMERA MAÑANA al respecto y sostuvo un análisis detrás de «la otra verdad» que es cuestionada por el imaginario popular. “Yo lo tomo como una fecha de conmemoración, conmemorar es pensar lo que pasó en esta fecha y traer lecturas al presente. El 24 de marzo es un día que conmemora el golpe militar del año 1976, de reafirmación democrática y de repudio al uso de la violencia para imponer”, comentó.
La Teoría de los Demonios, es la concepción según la cual los actos de violencia y terrorismo perpetrados por las Fuerzas Armadas durante el terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980 son de algún modo equiparables con los actos de violencia de las organizaciones guerrilleras, como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo. “Esto se conoce como la teoría de los dos demonios, que dice que hubo un demonio subversivo que apareció en Argentina. En primer lugar, hubo un golpe de Estado en septiembre de 1930 que destituyó a Irigoyen y sus razones estaban en el contexto de la ideología fascista. Lo mismo pasó en septiembre de 1955, donde unos cuantos pensaban que podían reemplazar la voluntad de un presidente, lo mismo pasó con Frondizi y con Illia. Cuando a los militares les parecía que un presidente no era bueno, iban y lo sacaban; esto tiene que ver con una convicción democrática”, explicó.
Los años que transcurrieron bajo la dictadura de las Fuerzas Armadas estuvieron signados por una constante violación de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y un terrorismo de Estado que funcionó para el gobierno militar de facto como médula y ánimo social del Estado argentino. “La segunda cuestión tiene que ver con la violencia. El Estado cuando se organiza, lo hace para establecer los derechos de los ciudadanos y para eso utiliza métodos y sistemas. Con el caníbal se puede hacer de todo, pero menos comérselo o sino se convertirá en caníbal; a nadie se le ocurre que para reemplazar una situación de violencia interna, hay que saturar el país de violencia. Esto no lo digo yo, sino la Corte Suprema: “Esto ha sido un plan criminal””, dijo Vassel.
En tal sentido, el exfuncionario resaltó la importancia de mantener viva la reflexión histórica y económica que hubo por entonces. “Estas medidas políticas se complementan con la implementación de un plan económico ultraliberal. El 24 de marzo de 1976, no había desocupación, es decir que había un país con empleo. En seis años de gobierno se perdieron puestos y se incrementó la deuda a USD 45 millones. Al momento de recibir el gobierno Alfonsín, dio cuenta de la transferencia que los militares hacían de los sueldos de los trabajadores a los que más tenían. El proceso de reorganización nacional, sirvió para abastecer a los países centrales y establecer el liberalismo; un esquema de transferencia de recursos a los poseedores de capital y del capital a los grandes poseedores de medios extranjeros”, resaltó.