Dolor y pedido de justicia tras la muerte de Ángel López: la madrastra apuntó contra el entorno del niño

La muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, continúa generando conmoción y profundizando una compleja trama familiar marcada por denuncias previas, acusaciones cruzadas y un fuerte reclamo de justicia por parte de sus seres queridos.

La autopsia practicada al menor reveló la presencia de graves lesiones internas en la cabeza, con golpes en el cerebro que habrían sido provocados entre diez y doce días antes de su fallecimiento. El pequeño permaneció internado durante dos días en terapia intensiva antes de morir, mientras la Justicia avanza en la investigación para determinar las circunstancias en las que se produjeron las lesiones.

Aunque por el momento no existen pruebas concluyentes para sostener una imputación por homicidio, el padre del niño, Luis López, responsabiliza a su expareja, Mariela Altamirano, y al entorno en el que se encontraba el menor al momento del hecho.

En ese contexto, Lorena Andrade, madrastra de Ángel, brindó un desgarrador testimonio en el programa Punto de Vista, donde recordó el vínculo que había construido con el niño desde que llegó a su vida. “Desde el momento en que lo conocí, se transformó en mi hijo”, expresó con profundo dolor.

Andrade también relató el momento en que supo lo ocurrido y cuestionó las versiones brindadas sobre el estado del menor. Según señaló, tras recibir un llamado telefónico, se trasladaron de inmediato para conocer qué había sucedido. “Nos cambiaban la versión todo el tiempo”, afirmó, al tiempo que sostuvo que Ángel habría sido víctima de un grave maltrato.

Durante la entrevista, la mujer fue contundente al reclamar una condena para todos los responsables y también para quienes, según considera, no actuaron para proteger al niño. “Para que haya asesinos, tuvo que haber cómplices”, manifestó, apuntando además contra profesionales que habrían intervenido anteriormente en la situación familiar.

Visiblemente afectada, Andrade aseguró que ninguna sentencia podrá reparar la pérdida, aunque insistió en la necesidad de que el caso no quede impune. “Yo sentiré que habrá justicia cuando me devuelvan con vida a Ángel, y eso nadie lo puede hacer”, expresó entre lágrimas.

La investigación judicial continúa mientras la familia espera respuestas sobre un caso que volvió a poner en debate la actuación de los organismos de protección infantil y la necesidad de reforzar los mecanismos de intervención ante situaciones de vulnerabilidad de niños y niñas.