El impacto de la economía nacional sobre las administraciones locales comienza a sentirse con mayor fuerza en distintos municipios del interior correntino. Así lo expresó el intendente de Mburucuyá, Edgar Florentín Galarza, quien se refirió a las dificultades que enfrentan las comunas para sostener salarios, ordenar cuentas y mantener programas para la comunidad.
En diálogo con Punto de Vista, el jefe comunal explicó que desde el inicio de su gestión debieron revisar en profundidad la situación administrativa del municipio ante un escenario económico cada vez más complejo. “Estamos haciendo un esfuerzo muy importante en el municipio porque sabemos la realidad económica que vive la provincia”, señaló.
Florentín indicó que uno de los primeros pasos fue trabajar junto al equipo contable para detectar irregularidades en la planta municipal. Según detalló, encontraron alrededor de 250 empleados que percibían salarios elevados pero que no cumplían funciones dentro de la comuna. “Muchos se dieron por despedidos solos porque no volvieron a presentarse”, afirmó.
El intendente sostuvo que, frente al contexto inflacionario y a la caída del poder adquisitivo, la prioridad de su gestión es garantizar el pago de los haberes de los trabajadores municipales. Para ello, explicó que se realiza un control permanente de los recursos y una revisión diaria de los gastos para evitar comprometer el funcionamiento del municipio.
Además, cuestionó la falta de participación de algunos sectores del Concejo Deliberante local. Según expresó, concejales de la oposición dejaron de asistir a sus funciones desde el inicio de la nueva administración, situación que —aseguró— termina afectando directamente a los vecinos porque retrasa el tratamiento de iniciativas para la ciudad.
Pese a las dificultades económicas, Florentín destacó que el municipio continúa impulsando actividades de formación y contención social, con talleres de música, trabajo en cuero, lengua de señas y capacitaciones abiertas a la comunidad.
Para el jefe comunal, el escenario económico actual obliga a los gobiernos locales a administrar con mayor precisión cada recurso disponible. En ese sentido, remarcó que los municipios son la primera puerta a la que recurre la población cuando la crisis golpea, por lo que mantener el equilibrio financiero se vuelve indispensable para seguir dando respuestas.