A lo largo del día, independientemente de si una persona se encuentra en un plan de adelgazamiento o no, hay diferentes momentos en los que el hambre ataca de manera casi incontrolable.
Son lo que los expertos en nutrición llaman “horarios de peligro”, y según los factores que se tengan en cuenta, podrán oscilar entre las tres y las siete de la tarde.
Un artículo reciente publicado en The Telegraph, señaló que, “en primer lugar, es importante tener claro qué está pasando en el cuerpo” cuando aparecen esos ataques de hambre repentino. “Cuando los niveles de energía bajan y aparecen los antojos, a menudo alrededor de las 3 PM, el cuerpo está respondiendo a comportamientos fisiológicos importantes -aseguraron-. Si bien los altibajos de nuestros niveles de glucosa son completamente normales, una disminución típica de la tarde se ve afectada por el ritmo circadiano interno o reloj biológico”.
Cuando cae la glucosa, explicaron, “incita a la grelina, la ‘hormona del hambre’, aumentando el impulso de comer algo mientras el cuerpo intenta recuperar energía”.
Otros factores que también pueden exacerbar el “horario de peligro” de la dieta -según la misma publicación- es almorzar muy temprano, debido a que el intervalo hasta las tres de la tarde es más largo, además de lo que se comió en el almuerzo, si la persona está deshidratada, cuánto ejercicio hizo e incluso la calidad de sueño.
Si bien desde el punto de vista hormonal y de ritmo circadiano el horario crítico de hambre son las tres de la tarde, existen cuestiones culturales y de hábitos que podrían retrasar esa franja.
En la mirada de la licenciada en Nutrición Ana Chezzi (MN 2245), “muchas personas a las tres de la tarde no hace mucho que terminaron de almorzar y si se hizo un buen almuerzo, el hambre aparecerá más tarde”.
Para ella, “la verdadera hora crítica son las seis o siete de la tarde, ese es el horario en que, si tal vez no se merendó o no se merendó bien, todavía hay una brecha hasta la cena y puede dar lugar al picoteo”. “En esa franja se mezcla el hambre de la comida de la noche, cuando la persona ya tiene necesidad de una comida más importante, con el cansancio de todo el día”, señaló, y en coincidencia con sus colegas, agregó: “Cuando uno está cansado y tiene hambre es difícil hacer buenas elecciones alimentarias”.
FUENTE: «INFOBAE».