Las consecuencias por los incendios rurales, sumadas a la sequía que se extiende desde hace tres años, no tardan en llegar. Según manifiestan productores rurales, la oferta caerá y los precios en góndolas incrementarán su valor considerablemente. El productor de cría de Mariano I. Loza, Ernesto Peluffo, habló en PRIMERA MAÑANA sobre las principales necesidades con las que se encuentran en primera persona luego del impacto de los focos ígneos. «Acá llovió 6 mm ayer y 5 mm antes de ayer. No es mucho pero por lo menos pudo regar el pasto. Lamentablemente hay miles de cabezas que se han perdido, sumado a eso la fuerte radiación solar que quemó en enero y febrero. Eso hace que a las vacas les cueste preñarse. El panorama no es alentador sino preocupante. Esto ha sido una catástrofe y disminuye todo», comentó.
En este sentido, se refirió a la asistencia del gobierno y otras entidades. El productor expresó su preocupación en la logística de las donaciones ya que considera que hay productores que no cumplen con los requisitos dispuestos para recibir ayudas, sin contar la burocracia provincial y el foco de atención tardío a nivel nacional. «Debería hacerse un listado de productores con sus documentaciones, porque fue mucha gente sin situación de emergencia a buscar. Las ayudas vienen pero por ahí uno no tiene en claro cómo proceder. Las autoridades deben avanzar en las asistencias. Nosotros tuvimos que hacer de bomberos, policías y productores. Dejamos de hacer nuestro trabajo para hacer eso, ahora quieren que nosotros realicemos las distribuciones de las donaciones… Que empiecen a trabajar las instituciones que deben hacerlo», enfatizó.
Otro de los impactos en la ganadería se evidenciará con una menor preñez, un menor engorde de novillos y por lo tanto una menor faena. «Vienen lluvias pero serán así, escasas. Necesitamos que llueva en marzo porque la última brotación es en este mes. Luego hay un bache invernal de 120 días. Necesitamos el pasto para pasar el invierno, más allá de las ayudas. Ya esto nos pasó en 2009 cuando teníamos que vender vacas muy flacas a precios muy bajos. El panorama es sombrío, cuando el productor está mal se ajusta el cinturón y cuando está bien, es virtuoso el camino», señaló el productor.