LOS GOBERNADORES DENUNCIAN AMENAZAS DESDE LA CASA ROSADA

Aseguran que les exigen respaldo a la Ley Ómnibus y que luego de su aprobación se trataría la reversión al Impuesto a la Ganancia, cuya quita significó una muy importante poda a los recursos que reciben las provincias. En pocas palabras, si los gobernadores quieren plata tendrán que aceptar las imposiciones que surgen desde Balcarce 50.

Javier Milei no está en la misma sintonía de los gobernadores. Y la tirantez se hizo más evidente luego de que los mandatarios provinciales aseguraran que se sienten amenazado desde la Casa Rosada, ya que los «apretarían» para conseguir sus respaldos a la Ley Ómnibus que el Presidente giró al Congreso. Y que la moneda de cambio sería la vuelta atrás al Impuesto a las Ganancias, cuya poda significó severos recortes a las coparticipaciones provinciales.

En su afán de conseguir votos, el otrora Ministro de Economía y candidato a Presidente por Unión por la Patria, Sergio Massa, giró a la Legislatura Nacional la modificación al Impuesto a las Ganancias. El visto bueno del Congreso derivó en una mejora en los haberes de numerosos trabajadores pero, al ser coparticipable, significó una notoria pérdida de los recursos que se giran desde Nación a las provincias.

Antes de que cayera en las urnas, Massa había prometido a los gobernadores que verían la forma de compensar las pérdidas. Pero al caer derrota en su lucha por llegar al «sillón de Rivadavia», el anuncio «cayó en saco roto».

El pasado 20 de diciembre, Milei recibió en Casa Rosada a la totalidad de gobernadores. En el encuentro, los mandatarios provinciales le pidieron que, como alternativa a la reversión del Impuesto a las Ganancias, se les coparticipe el Impuesto al Cheque, como resarcimiento por los recursos perdidos. Sin embargo, el libertario desestimó porque afectaba su objetivo de alcanzar el tan anhelado déficit cero. Es decir, no les daría a las provincias recursos que hoy son de la Nación.

Entonces, Milei les hizo saber a los gobernadores que daría marcha atrás en la modificación del Impuesto a las Ganancias. Pero les puso una condición: que los legisladores nacionales aprueben la Ley Ómnibus que giró al Congreso. Es decir, que los mandatarios provinciales instruyan a diputados y senadores que les son propios a respaldar la controvertida iniciativa del presidente libertario.

Esto no cayó en gracia ni en los gobernadores de Unión por la Patria ni en quienes responden a Juntos por el Cambio (o radicales y del PRO si se interpreta que la alianza está quebrada). Tampoco al par que pertenecen a fuerzas locales. Un poco por ideología, otro tanto por convencimiento político pero, más que nada, para mostrar cierta fortaleza ante el Poder Central (algo de eso sabe, por ejemplo, Corrientes a lo largo de su historia).

 

Anoche se conoció el rechazo de los gobernadores de provincias patagónicas, cuyos orígenes corresponden a cinco partidos distintos: tres provinciales, el PRO y Unión por la Patria. A través de un comunicado, se expresaron directamente en contra de las reformas de la Ley Federal de Pesca y otros artículos referidos al sector, los gobernadores de Chubut, Ignacio Torres; de Río Negro, Alberto Weretilneck; de Santa Cruz, Claudio Vidal; de Tierra del Fuego, Gustavo Melella; y de Neuquén, Rolando Figueroa. Eso implicaría el rechazo de la totalidad del bloque de Innovación Federal en Diputados, además de una serie de rechazos distribuidos por distintas bancadas.

 

En su discurso de fin de año, el presidente Milei solicitó a los legisladores el respaldo a la propuesta girada al Congreso para evitar una «catástrofe económica». Así planteada la disputa, la solución parece lejana.

FUENTE:DIARIO ÉPOCA