“Mi Primer Refugio”: el Centro de Día +Más Vida lanzó un espacio terapéutico para familias que atraviesan consumos problemáticos

El Centro de Día +Más Vida presentó el proyecto “Mi Primer Refugio”, un nuevo espacio terapéutico destinado a acompañar a personas y familias que atraviesan situaciones vinculadas al consumo problemático. La iniciativa fue elaborada por los psicólogos del centro, Mariana Luque y Gonzalo Ledesma, con el objetivo de brindar contención, escucha y herramientas para abordar una problemática que afecta a distintos sectores de la comunidad.

La coordinadora del Centro de Día +Más Vida, Yanina Sosa, explicó que se trata de un proyecto pensado para acompañar a quienes se encuentran atravesando este tipo de situaciones. “Estamos inaugurando un proyecto elaborado por nuestros dos psicólogos del centro, la licenciada Mariana Luque y el licenciado Gonzalo Ledesma. ‘Mi Primer Refugio’ va a ser un espacio terapéutico destinado a todas aquellas personas y familias que están atravesando una problemática de consumo”, señaló.

Sosa indicó que la iniciativa busca ofrecer herramientas para afrontar situaciones complejas que impactan no solo en la persona que consume, sino también en su entorno familiar y social. “La idea es brindar un espacio donde se puedan ofrecer determinadas herramientas a las familias para poder sobrellevar estas situaciones que abarcan muchas problemáticas de la vida cotidiana”, explicó.

El espacio funcionará dentro del Centro de Día, ubicado en Salta 681, y será libre y gratuito para toda la comunidad. Según informó la coordinadora, los encuentros se realizarán los miércoles de 14 a 15 horas y los jueves de 9 a 10 y de 16 a 17 horas.

Por su parte, el psicólogo Gonzalo Ledesma detalló que el proyecto fue pensado como una propuesta de intervención comunitaria orientada al trabajo grupal. “Con la licenciada Luque venimos planificando este proyecto desde hace tiempo. Es una intervención que no está pensada solo desde la clínica individual, sino desde lo grupal, desde la comunidad”, explicó.

El profesional remarcó que uno de los objetivos centrales es generar un espacio donde las personas puedan dar el primer paso para hablar de la problemática. “Muchas veces lo que cuesta es justamente dar ese primer paso. Este espacio busca habilitar que un familiar, un amigo o alguien cercano pueda venir y contar qué es lo que le está pasando”, sostuvo.

Ledesma señaló que el proyecto también busca romper estigmas sociales vinculados al consumo problemático. “No solo se trata de romper el estigma, sino de habilitar la escucha y la palabra de aquellas personas que padecen este malestar”, indicó.

Según explicó, el consumo problemático es una situación compleja que atraviesa distintas dimensiones de la vida de las personas. “Implica muchas áreas de la vida: dónde se presenta, cómo se presenta y de qué manera impacta en los vínculos y en la cotidianeidad”, afirmó.

En ese sentido, destacó que el diálogo y el intercambio de experiencias entre quienes participan del espacio puede generar efectos positivos en el proceso de acompañamiento. “El simple hecho de que se genere la palabra y el diálogo entre las personas que comparten sus vivencias ya puede producir muchos efectos importantes”, explicó.

El psicólogo también subrayó la importancia que tiene la escucha terapéutica en estos casos. “Para los familiares o amigos que atraviesan este tipo de situaciones, la escucha es fundamental. Muchas veces se trata de personas que se encuentran en situaciones de riesgo o en un momento límite”, señaló.

Según indicó, el espacio busca ofrecer un lugar de contención emocional. “La escucha genera un lugar de sostén hacia el otro. El hecho de que puedan venir, contar lo que les pasa y sentirse acompañados ya representa un gran primer paso”, sostuvo.

Además, aclaró que el consumo problemático no distingue niveles sociales, por lo que el espacio está abierto a toda la comunidad. “Esto atraviesa todos los sectores sociales, tanto altos como bajos. Por eso las puertas están abiertas para que cualquier persona pueda acercarse”, remarcó.

Ledesma también señaló que los prejuicios sociales muchas veces dificultan que las personas busquen ayuda. “A veces se piensa que esto corresponde a determinado sector social, pero no es así. El enfoque está puesto en la persona, en conocer qué le pasa y qué está atravesando”, explicó.

El profesional reconoció que se trata de una problemática compleja que requiere trabajo sostenido en el tiempo. “Son pequeños pasos, pequeños granos de arena que día a día pueden generar cambios significativos a largo plazo”, afirmó.

Por su parte, la coordinadora Yanina Sosa destacó que este nuevo espacio terapéutico funcionará de manera permanente. “Estos encuentros se van a desarrollar durante todo el año, todos los miércoles y jueves, no se trata solo de una actividad puntual”, aclaró.