SAN MARTÍN PRESENTE EN LA PELÍCULA «OPPENHEIMER»

La película Oppenheimer, estrenada recientemente y que trata de la vida del físico Robert Oppenheimer, considerado ‘el padre de la bomba atómica’, ha cosechado, a poco de su estreno, las mejores críticas y elogios del público que ya pudo verla. Pero, más allá de esto, en el film protagonizado por Cillian Murphy hay un detalle singular que resulta muy entrañable para los espectadores argentinos.

Sucede que en una escena de esa película, cuando el protagonista visita al presidente estadounidense Harry Truman en el salón oval de la Casa Blanca, puede verse sobre una de sus paredes un retrato de José de San Martín.

Es así que el prócer más trascendente de la independencia argentina forma parte, y en un lugar central, de la escenografía de la mencionada película dirigida por Christopher Nolan. Y este hecho no es casual ni antojadizo. En verdad, esa pintura del héroe nacido en Yapeyú estuvo unos años en el salón oval de la residencia del Presidente de los Estados Unidos. Y existe una historia detrás. Y quizás también, un error histórico.

Fue el licenciado en comunicación Sebastián Griffin el que dio pistas de la historia de ese cuadro: “Se viralizó un fotograma de la película Oppenheimer en la que hay un retrato de San Martín en la oficina del presidente Truman. Resulta que esa pintura estuvo durante toda su presidencia en el salón oval, y fue un regalo de Juan Domingo Perón”.

En efecto, en la página oficial de la Biblioteca y Museo de Harry Truman es posible ver la foto del momento en que el embajador argentino Oscar Ivanissevich y Harry Truman están mirando el cuadro de San Martín envuelto en la bandera argentina, uno de los más célebres retratos del libertador.

“La pintura fue un regalo del presidente de la Argentina, Juan Perón”, explica un breve texto, al lado de la foto, donde se añade, además, un dato importante, que es la fecha en que ese cuadro fue entregado: 29 de octubre de 1946.

Harry Truman, interpretado en el film por Gary Oldman, gobernó los Estados Unidos por dos períodos comprendidos entre el 12 de abril de 1945 y el 20 de enero de 1953. Fue en sus primeros meses de mandato cuando se arrojaron las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, armas en cuya creación tuvo mucho que ver el propio Oppenheimer.

De hecho, en la reunión que recrea la película de Nolan, el físico le dice al presidente que siente que tiene “las manos manchadas de sangre” por las bombas que arrasaron los pueblos de Japón, mientras que el mandatario le responde que en la historia no quedará el nombre de quien inventó la bomba, sino de aquel que tomó la decisión de arrojarla.

FUENTE: LA NACIÓN.